Más de la mitad de los desempleados, uno de cada 20 ciudadanos, sobrevive sin la menor asistencia del Estado. La Iglesia Católica informó que las familias que buscan ayuda pasaron de 47 por semana a 82 en sólo un año.
Emilio Rappold.
La severa política de austeridad y saneamiento de Portugal es elogiada en toda la Unión Europea. Pero los habitantes del país más pobre de Europa occidental están pagando un precio cada vez más alto.
"Soy ingeniero, pero desde 2010 estoy sin trabajo", cuenta, avergonzado, un hombre que mendiga frente a la estación de trenes de Rossio en pleno centro de Lisboa, y que no quiere revelar ni siquiera su nombre de pila. En medio del barullo veraniego causado por centenares de turistas y locales, este señor de unos 40 años y bien vestido no llama necesariamente la atención. Su breve relato, en cambio, sí lo hace: "Tenía una buena vida, pero todo se fue cuesta abajo rápidamente. Hace seis meses, mi mujer finalmente se separó de mí, y hace dos que vivo en la calle."
Las organizaciones de ayuda hablan de los "nuevos pobres", personas de la otrora acomodada clase media afectadas profundamente por la crisis económica. Los "años de oro", entre 1985 y 2000, después de la entrada de Portugal a la Unión Europea y la "lluvia de dinero comunitario", marcados por numerosas obras y salarios antes nunca vistos en este país, pertenecen definitivamente al pasado.
Tras el rescate financiero de Portugal a mediados del año pasado, con un paquete de 78 mil millones de euros (97.342 millones de dólares), el país implementó como contraprestación severos recortes de gastos y aumentos de impuestos. Portugal es elogiado por ello en el extranjero, ya que consiguió reducir significativamente el déficit presupuestario, pero de puertas para adentro casi todos los días hay malas noticias.
El diario Público reveló estos días que un récord de 465 mil personas tienen que sobrevivir sin empleo y sin ninguna ayuda del Estado. Esto supone un 56% de los desempleados registrados y casi uno de cada 20 portugueses en un país con 10,5 millones de habitantes, sin contar los familiares que dependen de ellos. El desempleo saltó de un 4% en 2002 al récord del 15 por ciento. Al mismo tiempo, el gobierno recortó o suprimió muchas de las prestaciones sociales. Mientras tanto, se reveló que el número de trabajadores que recibe menos de 310 euros por mes creció en los últimos 12 meses en un 9,4% a 153 mil.
La economía portuguesa, de capa caída hace más de una década, y para colmo desde hace dos años en el centro de la crisis de la deuda y del euro, se redujo en otro 3,3% en el segundo trimestre del año en curso.
Cáritas Portugal reportó la semana pasada un gran aumento del número de familias que buscan su ayuda, de un promedio semanal de 47 el año pasado a 82 en este 2012. El presidente de esta organización humanitaria de la Iglesia católica, Eugenio da Fonseca, dijo recientemente en relación con la crisis que había un "preocupante" aumento del número de suicidios.
Los psiquiatras admiten que la crisis les está proporcionando muchos más pacientes, al tiempo que los problemas económicos son acompañados por un aumento del número de robos y otros delitos.
Cada vez son más los portugueses que escapan a los problemas "huyendo" literalmente al extranjero. Según los últimos números oficiales, entre 120 mil y 150 mil personas buscan por año mejor suerte fuera de Portugal. Una encuesta publicada la semana pasada reveló que el 69% de los estudiantes universitarios del país están pensando en hacer las valijas una vez que tengan el diploma en manos. Países europeos como Alemania, Reino Unido, Francia y Luxemburgo siguen siendo los destinos preferidos, pero atraen cada vez más las antiguas colonias lusas, como Brasil, Angola o Mozambique.
La Iglesia admite que hay cada vez más hambre. Pero antes de emigrar hay que informarse, exhortó hace unos días el presidente de la Comisión Episcopal Portuguesa, Jorge Ortiga: "Muchos emigrantes acaban durmiendo debajo de un puente."
Sin embargo, al mendigo de la estación estas palabras no le asustan. Cansado y frustrado, afirma: "Apenas haya juntado suficiente, no me ven más por aquí." ¿Frente a Rossio? "No, aquí, en Portugal". «
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