El secretario de Comercio es el blanco de reproches internos por los contratiempos del plan kirchnerista
"Moreno no estudió bien la situación de la familia Graiver. No evaluó el efecto mediático de la postura de Isidoro y de María Sol, que ya se sabía que iban a negar todo", relató una fuente de la intimidad de los Kirchner.
Isidoro Graiver y María Sol Graiver, hermano e hija del fallecido David Graiver, dueño de Papel Prensa en 1976, refutaron la denuncia acerca de que la venta de la empresa hubiera sido bajo presión de los directivos de Clarín y LA NACION, como afirmó la Presidenta y el informe de Moreno conocido como "Papel Prensa SA.: La verdad".
Esta desmentida resultó un duro golpe para la Casa Rosada porque desbarató sus argumentos.
Pero una cosa es segura por ahora: la Presidenta y su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, no le soltarán la mano a Moreno, a quien defienden como a su mejor soldado. Sin embargo, en Olivos conocen las quejas reservadas de varios ministros y secretarios de Estado.
También se le atribuye a Moreno un fracaso en la expectativa que generó al comprometerse a sentar a todos los empresarios ante la Presidenta. El ministro de Planificación, Julio De Vido, aclaraba luego que nunca se ocupó del ello. Esa, dicen, era área de Moreno.
Otros ministros, como los de Interior, Florencio Randazzo; de Justicia, Julio Alak; de Industria, Débora Giorgi, se llamaron a un claro silencio público.
Por todo
"Nadie sabe cómo terminará. Entre nosotros se tensa la moral del ejército y vamos por todo. Lo seguro es que esta guerra concentrará la agenda hasta fin de año: irán a fondo con el cierre de Fibertel y la intimación a Cablevisión (conocida ayer). Van por todas las cajas y empresas de Clarín , se atacará en la Justicia y en el Congreso", comentó un conocedor del entorno de Kirchner. "Hay que llegar a las elecciones con este conflicto resuelto. No es una agenda electoral, sino de poder y su distribución", interpretó.
Otra recriminación a Moreno y su ladera, la directora estatal en Papel Prensa, Beatriz Paglieri, consiste en que se montó en los días previos un escenario de intervención a Papel Prensa y el resultado final fue un proyecto de ley incierto para controlar su actividad.
Este retroceso fue una derrota política de Moreno. El secretario comentaba dos días antes del anuncio que la Casa Rosada, además de avanzar en una denuncia judicial por compra ilegal, como ocurrió, iba a dictar una disposición que obligaba a Clarín y LA NACION a vender parte de sus acciones en la planta de papel.
Tenía al parecer el aval de Kirchner, el más duro del matrimonio, lanzado a una "chavización". El freno -sostienen en el entorno del poder- lo puso la Presidenta. ¿Qué pasó? Se enteró al mediodía de ese martes que Isidoro Graiver acababa de ratificar en la Justicia su desmentida al Gobierno certificada ante escribano. La tesis oficial se diluía y entraba en crisis.
También el canciller Héctor Timerman alertó sobre la mala repercusión de una medida semejante en los Estados Unidos, de donde llegó el lunes último tras un viaje relámpago para hablar de ese tema con el subsecretario para la región del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela. La Presidenta, más que Kirchner, quiere cuidar la relación con Washington, hoy fortalecida por la política contra el terrorismo global.
El retroceso la obligó a redactar un proyecto de ley de urgencia en los días posteriores.









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