En diciembre, El Ancasti dio a conocer el informe que presentó la Unidad de Auditoría de Obras Públicas del Tribunal de Cuentas sobre el Estadio Bicentenario.
En efecto, de acuerdo con las certificaciones, la obra ya tenía los plazos vencidos y sin el 100% de obra ejecutada. El TC observó que no se registró por parte de la anterior gestión de obras públicas la aplicación de alguna multa.
El Estadio se inauguró en noviembre de 2010 y tuvo una recepción parcial en agosto del año pasado.
Ya en marzo del año pasado, Obras Públicas había advertido el asentamiento y agrietamiento del bufet sur, que luego debió demolerse. En aquel momento ya se había intimado a la empresa contratista a demoler, compactar y realizar nuevamente la obra. La empresa incumplió y por la misma razón recibió varias intimaciones. Al defenderse, Capdevila argumentó que los problemas que aparecieron fueron por "errores gruesos del proyecto" que ordenó construir el Ejecutivo.
Hubo un largo proceso de cartas e intimaciones entre el Ejecutivo y la empresa, hasta que la constructora respondió que realizó las fundaciones de la obra a una profundidad de 3 metros mientras que, de acuerdo con los estudios de suelo, se tenía que realizar a una profundidad mínima de 5 metros. Ésa es una de las tantas razones para las fallas detectadas.
La verificación también confirmó las grietas en las escaleras que desembocan sobre las playas de estacionamiento. Corroboró que se realizaron algunas reparaciones pero se detectó la aparición de nuevas grietas y fisuras en partes que habían sido reparadas.
En uno de los tantos recorridos a la obra se detectó un asentamiento del buffet norte
Entre varios puntos observados, se advierte que el piedraplén (piedras sueltas) en el terreno atenta contra la seguridad del público en caso de disturbios.
También sugirieron un estudio para saber si es posible el uso del estadio para eventos dado que tampoco se encuentra terminado y habilitado el sistema contra incendios.
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