Pese a las acusaciones del Gobierno, que intentó ligar el embargo de la Fragata Libertad a una maniobra del multimedio que dirige Héctor Magnetto, uno de los principales socios inversionistas del Grupo Clarín, el mexicano David Martínez, atraviesa una batalla legal con Paul Singer, de Elliott Management. Cómo es la extravagante vida del magnate.
Sucede que Martínez y Singer atraviesan una batalla legal en las cortes de México y de los Estados Unidos por el control de la mayor fabricante de vidrios mexicana, Vitro. La firma estaba en manos de la familia Sada, una de las más ricas de Monterrey. Y continúa estándolo, gracias a la intervención del magnate mexicano, que tras una compleja maniobra financiera apartó del control al inversionista estadounidense, según publicó el diario New York Times.
En 2009, Vitro entró en bancarrota, y la familia Sada recurrió a Martínez para mantener el control. El mexicano prestó una enorme suma de dinero, compró la deuda de otros banco y se convirtió en el mayor acreedor de la compañía. Y permitió que los Sada mantengan el control de la compañía. Desde ese lugar impuso el pago de tan sólo el 60% de las deudas antigüas, entre ellas la de Singer.
El reclamo de Singer ya pasó de un tribunal mexicano a uno de Dallas. Mientras ambos inversionistas pujas por la compañía, los expertos sostienen que esta batalla podría tener profundas consecuencias en otras firmas mexicanas, porque ese país "parece estar socavando las protecciones que normalmente se conceden a los acreedores en caso de quiebra".
Tanto Martínez como Singer son titulares de fontos conocidos como "buitre", término que se aplica a los que compran deudas baratas, riesgosas, que nadie quiere. El estadounidense, de 68 años, inició su carrera discutiendo los pagos de la deuda en default de países como Perú y el Congo, y se ha ganado una reputación de "duro" y "tenaz" en Wall Street. Fue su fondo, Elliott Management, el que convenció a un tribunal en Ghana para retener el barco naval argentino Fragata Libertad.
El socio de Clarín no se queda atrás. El magnate millonario lleva una extragavante vida: vive en la lujosa torre Time Warner Center, en Columbus Circle, en el que acaso sea uno de los pisos más caros de todo New York. Por tener una vista directa del Central Park pagó nada menos que $ 42 millones de dólares por un dúplex de 4.000 metros cuadrados, al cual le hice algunas extenciones. Allí tiene una colección privada de arte que, según se comenta, está valuada en $ 140 millones de dólares.
Pero no era el primer cruce entre estos dos "buitres". Casualmente, los primeros chispazos surgieron en torno a la deuda defaulteada de Argentina. Mientras Martínez decidió aceptar la oferta que realizó Néstor Kirchner en su reestructuración, Singer la rechazó y continúa su puja en los tribunales. El enojo del estadounidense con el mexicano fue porque lo dejó "solo" en su lucha.
La disputa con Singer está corriendo la cortina de humo bajo la cual vivió hasta ahora Martínez, del se conocía muy poco. De hecho, los fondos denunciantes encontraron un pequeño problema -como si fuera un film policial-: no podían encontrar a Martínez.
Cuando el correo judicial se acercó a las oficinas del Parque Fintech Avenida a entregar la citación, no podían encontrarlo. Algunos decidieron quedarse fueron de su torre Time Warner Center durante semanas con la esperanza de atraparlo, pero no lo lograban. Con el tiempo, la demanda llegó a través de otras de sus sociedades, ubicada en Londres.
Martínez nació en 1957 y creció en Monterrey, ciudad que es el hogar de algunas de las mayores empresas industriales de México. Allí viven las mayores personalidad del mundo de negocios, a los que se los conoce como el Grupo de los 10, un club que incluye a la familia Sada, controlante de Vitro.


Comentá la nota