El autodenominado Movimiento de Mujeres Desamparadas busca desarrollar conciencia y a la vez trabajo genuino. Desde la comisaría del lugar aseguran que elaboran estadísticas por la recurrencia de casos denunciados en la zona.
Allí las mujeres se congregaron en lo que denominan el Movimiento de Mujeres Desamparadas que intenta lograr crear conciencia sobre las consecuencias de la violencia de género en todas sus formas.
En esta tarea, las que sobresalen son Natalia Pichotti y Gisella Arroyo quienes son las encargadas de organizar la gran mayoría de las actividades del flamante movimiento.
En la actualidad hay unas 2.500 mujeres que integran el movimiento, provenientes de los barrios Sanidad, San Benito, San Antonio, Primera Junta, Solidaridad y Castañares. La nómina de lugares muestra que el grupo trascendió las fronteras de la zona oeste, donde están Atocha I y II, y que incorporó integrantes de las zonas sudeste, del macrocentro y del sur de la ciudad.
Ayer lograron concretar una reunión de las mujeres con el intendente sanlorenceño Federico Parra y con el diputado provincial por Capital, Pablo César Viel; además de las representantes de cada uno de los barrios por donde se está extendiendo el movimiento.
Asistencia y trabajo
El mitin de ayer intentó desarrollar un plan de acción para buscar generar trabajo genuino para las mujeres, un aspecto crucial en la lucha contra la violencia de género.
Así, intentan asistir a las mujeres que son sometidas en cualquiera de las formas violentas por las parejas, aquellas que no reciben ningún tipo de asistencia social del Estado y las que tienen muchos hijos; que en honor a lo que maneja la Policía los números son alarmantes.
Peor son los números que manejan las integrantes del movimiento, quienes aseguran que la cantidad de golpeadas en la zona supera el 70 por ciento.
Ahora bien, desde la comisaría del barrio, que atiende a la gente de Atocha I y II y San Rafael aseguran que reciben dos denuncias diarias, de promedio, por casos de violencia contra las mujeres.
El Tribuno llegó hasta el barrio y dialogó con Pichotti quien aseguró que lo que busca no sólo es proteger a las víctimas de maltratos, golpes y violaciones; intenta crear conciencia social sobre la problemática y buscar una solución que gira en torno de una salida laboral.

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