La dependencia local de la Caja de Servicios Sociales, situada en la calle Hermana Damevín al 150, cerró el viernes sus puertas con gran anticipación al horario normal de atención al público que es de 8 a 14, bajo el argumento de falta de agua en las oficinas de una sola planta.
En la puerta de dicho organismo público se podía leer un cartel con la siguiente leyenda: “Se informa a los afiliados que a partir de las 12 se cerrarán las puertas por falta de agua. Sepa disculpar las molestias”.
Lo cierto es que en la práctica no se permitió el ingreso del público desde las 11 aproximadamente, lo cual generó una gran indignación entre decenas de personas que esperaban en el exterior, algunas de ellas para realizar tramitaciones de vital importancia para la salud propia o de familiares, es decir casos urgentes como derivaciones y tratamientos que requerían premura.
Cabe señalar que si bien existía escasez de agua en la ciudad, allí no hay baños públicos como para justificar el corte de los servicios, menos aún cuando solo restaban pocas horas para llegar al horario de cierre doméstico.
Además, en esta delegación constantemente se dan este tipo de situaciones que perjudican a cientos de personas, sobre todo por tratarse de un ámbito de vital importancia para la salud.
De hecho, vale recordar que son frecuentes los cierres por caída del sistema, corte de energía e incluso se llegó a poner el cartel de cierre por el deceso de un familiar de alguno de los empleados.
SOLO SONRISAS
El viernes, a modo de ejemplo, un joven peregrinaba sin suerte por planillas, pasajes y un acta de derivación para su madre que tiene que ser sometida a una intervención quirúrgica.
El muchacho afirmó que al encargado del servicio de seguridad “lo tenían de secretario” ya que era el único que atendía a la gente desde la puerta semi abierta.
Por otra parte, una señora muy indignada por dicha situación se preguntaba si los empleados de la caja “escribían con agua” y solo recibió por toda respuesta la sonrisa irónica del efectivo de seguridad y que nadie la iba a atender porque el responsable de la sede, Eduardo González, se hallaba en reunión con personal de Río Gallegos.
Además, a los pocos minutos de que un equipo periodístico de Diario Patagónico y de otros medios de prensa llegaran al lugar, se apagaron las luces y el televisor, además de cubrirse la puerta con un cartel sobre la salud que decía “ Vos… ¿Qué pensas?”.
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