Una ola de atentados deja 72 muertos en Irak

Peregrinos chiitas fueron atacados durante una fiesta religiosa

BAGDAD.- Las tensiones sectarias volvieron a estallar ayer en Irak con una ola de sangrientos atentados y tiroteos coordinados contra peregrinos chiitas que dejó por lo menos 72 muertos y más de 200 heridos en varias ciudades del país.

Los más de 40 ataques -aparentemente obra de insurgentes sunnitas- sembraron la desolación en Bagdad, Kirkuk y Mosul, entre otras ciudades, en la jornada más sangrienta desde que, en enero pasado, una serie de atentados antichiitas causaron la muerte de 68 personas en la capital y Nasiriya.

Los ataques de ayer, los últimos de una serie contra sitios religiosos chiitas, volvieron a encender las tensiones que hace cinco años situaron al país al borde de la guerra civil.

Unos 20 coches bomba y varios artefactos estallaron ayer en ocho de las 18 provincias del país. El ataque más mortífero se produjo en la ciudad de Hilla, a 95 kilómetros de Bagdad, donde la explosión de dos bombas, entre ellas una detonada en un auto conducido por un suicida, dejó 22 muertos y más de 50 heridos.

"Cuando un ómnibus lleno de policías paró cerca de unos restaurantes, un coche explotó muy cerca", dijo Maitham Sahib, propietario de un restaurante cercano. "Es descorazonador. Solo oía sirenas y los gritos de los heridos", agregó.

Miles de peregrinos chiitas se dirigieron en estos días a Irak para conmemorar el aniversario de la muerte del imán Musa al-Kadhim, descendiente del profeta Mahoma, que está enterrado en un barrio chiita de Bagdad.

En la capital, un coche bomba explotó fuera de una mezquita, mientras que otra bomba estalló junto a los peregrinos que descansaban en carpas ubicadas al costado de una ruta que conduce hacia un santuario en el distrito de Kadhimiya.

"Un grupo de peregrinos caminaba junto a una tienda que ofrecía comida y bebida cuando un auto explotó cerca de ellos", dijo Wathiq Muhana, un policía cuyo auto patrulla estaba estacionado cerca del lugar de la explosión en el distrito de Karrada.

"La gente huía cubierta en sangre y había cadáveres esparcidos por el suelo", relató el policía.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos -que retiró sus últimas tropas de Irak en diciembre pasado- condenó "firmemente" los atentados.

La renovada ola de violencia en Irak complica aún más la difícil situación política del país. La crisis institucional del gobierno -compartido por sunnitas, chiitas y kurdos- se agudizó en diciembre pasado luego de la emisión de una orden de arresto contra el vicepresidente sunnita, Tareq al-Hashemi, por supuestos delitos de terrorismo.

En tanto, la semana pasada, el primer ministro chiita, Nouri al-Maliki, sorteó una moción de censura en el Parlamento promovida por el bloque al que pertenece Al-Hashemi.

En ese contexto, el presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, pidió anteayer a las distintas fuerzas políticas que emprendan "un diálogo civilizado" y apliquen los acuerdos suscriptos para superar la crisis.

"Irak necesita la cordialidad entre los grupos políticos para lograr una participación nacional verdadera en la administración del país", dijo Talabani.

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