Al menos 47 personas murieron y 80 resultaron heridas en un atentado suicida contra una mezquita en Pakistán, durante el tradicional rezo musulmán de los viernes.
La ciudad es la capital de la provincia paquistaní de la Frontera Noroeste y centro administrativo de las Áreas Tribales, ambas fronterizas con Afganistán. Desde que este país fue invadido por los Estados Unidos en 2001 tras los atentados del 11-S, estas dos regiones paquistaníes se transformaron en el refugio y “retaguardia” de los milicianos talibanes y de Al Qaeda, que combaten en suelo afgano a los ocupantes occidentales.
La zona del atentado tiene un valor estratégico crucial al ser el principal paso que une ambos países y por donde llegan los suministros de las tropas estadounidenses estacionadas en Afganistán.
Los talibanes afganos y paquistaníes ya atacaron varias veces mezquitas y edificios gubernamentales de la zona, especialmente desde la alianza que une a Washington con Islamabad en la “lucha contra el terrorismo” en Afganistán.
Desde 2007 murieron en Pakistán más de 4500 personas en atentados de terroristas radicales y casi tres mil civiles desde 2004 debido a las incursiones de los aviones no tripulados de las tropas estadounidenses que persiguen a los insurgentes del otro lado de la frontera.
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