"Es de locos", dijo Alperovich, en alusión al pedido empresarial. El gobernador aclaró que el Estado no incrementará los aranceles que el Subsidio de Salud paga a las clínicas privadas.
El presidente de la ACS, Carlos Pesa, había precisado que si la obra social provincial no recomponía los aranceles, no sólo no podrían afrontar el aumento del 32%, pautado en las paritarias de agosto con la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), sino que, además, el sistema privado de salud estaba en riesgo.
La suba pautada por los privados a ATSA, según el acuerdo, debía pagarse en tres etapas: un 18% en agosto, un 9% en diciembre y el 5% en febrero. Precisamente, la ACS solicitó al Subsidio una readecuación arancelaria del 32%, pagadero también en tres partes, de idéntica forma que el acuerdo con ATSA (en porcentaje y en meses). "El Subsidio mejoró. Clínicas y Sanatorios tuvo un aumento del 27% este año y se le está pagando casi $ 7 millones por mes, una gran mejora. Pero lo que está diciendo, que el Estado se haga cargo de su empresa, es cosa de locos. No se le puede pasar la pelota a la Provincia; eso es muy fácil cuando él debe hacerse responsable de su empresa y de sus empleados", añadió Alperovich.
Pesa, en tanto, se remontó siete años para recordar un gesto que la entidad tuvo con el gobernador. "En 2003 había una deuda de siete meses, con tres meses en trámite judicial. El nos formuló un plan de pago con cheques diferidos y nosotros, en apoyo a la Provincia, dejamos de cobrar, por propia voluntad, esos tres meses", dijo. E insistió en la necesidad de revaluar aranceles, sobre la base de una investigación de la Universidad del Litoral. "El estudio demuestra que los aranceles que se pagan no llegan a cubrir los costos", aseveró. "El 90% de los sanatorios de Tucumán está atravesando una convocatoria de acreedores, mediante trámites judiciales. ¿Seremos tan ineficientes que no podemos hacer que los recursos nos permitan funcionar? No creo", retrucó.

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