El gremio docente envió una larga nota dirigida a la presidenta de la Legislatura, Ana Pechen, con argumentos para justificar su no participación del Foro Educativo. Dice que el “espacio creado” no tiene credibilidad. Y responsabiliza al Estado por la actual crisis del sistema educativo.
Dice el gremio en uno de los párrafos más concretos de su largo documento: “nuestra negativa a participar de la convocatoria radica en la falta de credibilidad en el espacio creado”. Poco queda por agregar, si el sindicato se atribuye el hecho de no creer, de antemano, en una convocatoria que se ha anunciado abierta, sin resultado garantizado.
Según ATEN, “los antecedentes inmediatos sobre la actuación” de la Legislatura son que “no ha considerado los antecedentes históricos de nuestro Sistema Educativo, ni los motivos reales de las falencias que el mismo padece hoy”. Una conclusión lapidaria, aunque tal vez equivocada en cuanto al ámbito: el Foro Educativo no será integrado solamente por diputados.
Señalan los gremialistas docentes que ha habido una “falta de respuestas” de la Legislatura. Y ponen en esa gigantesca bolsa de carencias a: edificios educativos insuficientes; falta de mantenimiento de los existentes; partidas de comedor y limpieza insuficientes, con demoras y discontinuas; innumerables problemas por la falta de provisión de servicios mínimos e indispensables como transporte, gas, electricidad y provisión de agua potable; ninguna política de formación docente continua y en servicio”.
Todo esto, por nombrar solo “algunos” de los “incumplimientos” que le atribuyen al ámbito legislativo, como parte indisoluble, siempre según el gremio, del Estado y sus responsabilidades.
Señala además ATEN que el Estado ha utilizado (siempre desde los fatídicos ’90) la herramienta de la “emergencia” continua. Razonan los sindicalistas que esto le permite trabajar sobre la lógica del conflicto permanente, y de esa manera, usar el presupuesto, por ejemplo, siempre sobre la necesidad imperiosa, lo que le permitiría evadir circuitos transparentes para entrar en la “contratación directa” como método.
Señalan en uno de los últimos párrafos que han generado (los sindicalistas con sus luchas) un movimiento político desde el concepto de la ética.
“Con la autoridad que nos concede la coherencia entre nuestras acciones y el lenguaje ético que fuimos capaces de construir, entendemos que resulta imperioso e imprescindible partir de análisis y evaluaciones de lo que han generado y han dejado como herencia anteriores procesos histórico-políticos, de lo contrario se corre el riesgo de dar continuidad a las desigualdades más profundas maquilladas de lenguaje progresista”, afirman.

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