En el ataque más sangriento en lo que va del año en Irak, y sólo dos semanas antes del retiro de las fuerzas estadounidenses de ese país, al menos 61 personas murieron y 125 quedaron heridas cuando un atacante suicida se detonó en un centro de reclutamiento del ejército, en Bagdad.
La morgue de Bagdad recibió 59 cadáveres y el centro médico más cercano al lugar de la explosión ingresó a 125 heridos, según responsables médicos. Otras fuentes hablaban de al menos 61 muertos.
El suicida detonó su chaleco lleno de explosivos a las 7.30 de la mañana, tras haberse mezclado entre los reclutas que esperaban frente al antiguo edificio del ministerio de Defensa, actual comandancia de las fuerzas de seguridad, en Bab al Muazam, en el centro de Bagdad, según fuentes de los ministerios de Interior y de Defensa.
Cuerpos de jóvenes ensangrentados, algunos con los formularios de alistamiento en las manos, aparecían esparcidos en el suelo frente a la sede militar. “Después de la explosión, todo el mundo huía en todas las direcciones y los soldados disparaban al aire. Vi a gente yaciendo, con el cuerpo quemado o ensangrentado”, contó Ahmad Kazem, de 19 años, que salió ileso.
Aunque los centros de reclutamiento del ejército y la policía iraquí han sido atacados repetidamente, no se habían tomado medidas de seguridad para los centenares de aspirantes que deseaban entregar su solicitud de trabajo el último día de plazo en la sede de la 11° División del Ejército, admitieron fuentes oficiales.
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