Un grupo talibán tomó rehenes en una fiesta. Hubo un tiroteo que duró 12 horas.
El grupo rebelde, integrado por cuatro personas que murieron en la acción, irrumpió con armas pesadas y bombas de mano antes de la medianoche del jueves en el hotel Spozhmai, sobre el lago Qargha, un lugar de veraneo muy frecuentado por familias.
“Diecisiete civiles y un policía murieron, y otros cinco, incluyendo a un policía, fueron heridos”, informó el portavoz del ministerio del Interior, Sediq Sediqqi, que también confirmó la muerte de los cuatro atacantes. Además, en el caos generado por las explosiones y los disparos, algunos civiles trataron de escapar en dirección al lago, donde los agentes recuperaron los cuerpos de tres personas que murieron ahogadas.
El comandante de las tropas estadounidenses de la OTAN en Afganistán, el general John Allen, acusó en un comunicado a la red Haqqani, con sede en Pakistán, de haber organizado este ataque. El presidente afgano Hamid Karzai condenó el episodio, el último de una fuerte ofensiva insurgente que muestra que el Talibán todavía puede golpear muy cerca de la sede del gobierno nacional.
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