ISLAMABAD.- Por lo menos 70 personas murieron ayer en dos atentados contra mezquitas en el noroeste de Paquistán, una zona golpeada con frecuencia por rebeldes locales, que en los últimos tiempos se han volcado por los objetivos fáciles, como los lugares de culto.
El primer ataque ocurrió cerca de las 14 (hora local) en la población de Akhurwal, donde un suicida se inmoló en el interior de una mezquita y mató por lo menos a 67 personas. La detonación se produjo cuando cerca de 500 fieles estaban congregados en el lugar con motivo de la tradicional oración de los viernes, en un templo frecuentado por jefes tribales opuestos al movimiento talibán.
Horas después de la primera acción, en torno a las 19.30 (hora local), un grupo de hombres armados atacó otra mezquita en el barrio de Badaber, situado en las afueras de Peshawar. Los agresores lanzaron al menos tres granadas de mano contra el templo, cuando en él se encontraban casi un centenar de personas. Las explosiones provocaron la muerte de tres fieles.
En un comunicado, el primer ministro Yusuf Raza Gilani condenó "el brutal asesinato de inocentes", que "muestra claramente que los insurgentes no tienen respeto por ninguna religión o creencia".
El ejército paquistaní y otros cuerpos de seguridad han lanzado en los últimos meses ofensivas contra los talibanes en varias zonas del Noroeste y del cinturón tribal. En respuesta, la insurgencia ha perpetrado numerosos atentados, con frecuencia en lugares de culto, objetivos considerados fáciles por no contar con estrictos dispositivos de seguridad.
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