Atacan a enfermera para pedir pastillas

En la madrugada de ayer, dos sujetos se acercaron hasta la sala del barrio 8 de Octubre para pedir medicamentos pero al negarse a mostrar las heridas, la enfermera de guardia se negó a dárselo.
“Eran las 6 y 50, llovía torrencialmente y la mañana todavía estaba oscura cuando se dos sujetos masculinos encapuchados se acercan a la sala y solicitan que se le realicen curaciones. Como había una actitud bastante sospechosa y no podían sostenerse en pie, les pregunto que tipo de curaciones necesitaban y en que parte del cuerpo tenía la herida, me refiere que había sido tenía una herida interna en el brazo izquierdo. Le pido que se lo descubra para mirar y me dice que no. Que quería una pastilla para poder calmar el dolor” explicó la enfermera. Según su relato, ella se negó a medicarlo y exigió ver su herida para hacerle los primeros auxilios y solicitar el móvil del SIPEC donde sería asistido por un profesional, “porque si es una fractura necesita un traumatólogo” aclaró.

La mujer contó que el sospechoso se niega y no quiere mostrarle su brazo por lo que se le hacía difícil comprobar si realmente existía la lesión. “Insiste y me vuelve a pedir una pastilla de Rivotril a lo que le contesto que no tiene que ver con la lesión pero que aparte no había esa medicación en la sala” expresó. La profesional siguió contando que dicho sujeto se puso más nervioso y la insultó usando palabras desagradables. Me dijo “entonces para que porquería estás acá si no sabes nada. Si no entendés, te vamos a dar un par de golpes para que entiendas”.

Sin soluciones

La enfermera dijo que se trataba de menores de edad y que regularmente van y vienen a la salita. “Luego -cuando amagaron con irse- patearon las puertas, tiraron las cortinas, rompieron los vidrios, salieron a la vereda y comenzaron a cascotear la sala” aseguró.

La mujer llamó al comando radioeléctrico que llegó enseguida y lograron parar la violencia de estos menores que atacaban la sala. “No es la primera vez que nosotros sufrimos este tipo de violencia y el estado en que se encuentra en estos momentos la sala es poco comparado con el resultado de estos ataques. Queremos que se haga pública esta situación para que alguna vez las autoridades se hagan cargo de lo que ocurre en la sala del barrio 8 de Octubre” exigió.

“Si yo hubiera estado cerca de la puerta, los vidrios me hubieran lastimado. Encima me encontraba sola y no tenía quien me auxilie. Tenemos miedo e impotencia” expresó.

“No sabemos si es por descuido de los padres pero son de acá cerca. Lamentablemente convivimos con ellos y eso genera otro problema porque si radicara la denuncia implicaría enfrentarse a ellos ya que es la única forma que podamos decir basta” explicó un vecino del lugar que se sumó al reclamo de la enfermera y añadió que los hechos se repiten con frecuencia a la madrugada. “Tratamos de brindar la mejor atención pero no contamos con guardia de seguridad. Hay que trabajar con la comunidad de manera interdisciplinaria porque estas situaciones son de alto riesgo” remataron.

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