El teatro San Martín fue el centro de una demostración de fuerza electoral del amayismo y el alperovichismo, durante la puesta en funciones de los nuevos concejales de la capital.
El acto de asunción de los concejales de San Miguel de Tucumán ha sido una demostración de fuerzas electorales de la ciudad y, a la vez, un anticipo respecto de cuáles serán los dos sectores que protagonizarán las peleas políticas durante los próximos cuatro años: el alfarista-amayista y el alperovichista.
La ley manda que la asunción de los ediles debe efectuarse mediante una sesión preparatoria, durante la cual, además de tomarles juramento a cada uno, deben elegirse las autoridades del cuerpo.
Esta sesión comenzó a las 10.30 y, en vez del recinto del Concejo Deliberante, de San Martín y Monteagudo, se llevó a cabo en el teatro San Martín, con el fin de permitirles presenciar el acto a una mayor cantidad de simpatizantes.
Durante la ceremonia, desde las tribunas del teatro se escucharon cánticos de cada una de las parcialidades políticas (ver "Guerra...") y, aunque el clima osciló entre el festejo y la tensión, no hubo incidentes. Sí se produjeron hechos de violencia afuera del teatro: uno, cuando llegó el ex diputado y ahora edil Germán Alfaro, cuyos simpatizantes intentaron por la fuerza ingresar al teatro, que permaneció con el acceso restringido. Se produjo una refriega entre estos y los policías, en una zona contigua a la vereda del Colegio Nacional.
El tránsito estuvo cortado durante tres horas sobre la avenida Sarmiento, entre las calles Salta y Laprida, lo que causó largas colas de vehículos en las calles aledañas.
La otra situación de violencia se produjo cuando, al parecer, seguidores del alperovichista Ramón Santiago Cano (reelegido presidente del Concejo) atacaron al reelecto edil amayista Eloy del Pino, e inclusive llegaron a golpearlo. El acople que lideró Alfaro fue el más votado en la capital y aventajó por 4.194 votos al que lideró "Cacho" Cano. Ambos lograron sentar tres ediles.
Convidados de piedra
En el interior del teatro, la sesión fue seguida por centenares de dirigentes políticos y familiares de los concejales. No asistieron las dos máximas figuras de la política provincial: el gobernador, José Alperovich, y el intendente de la capital, Domingo Amaya.
Ambos, precisamente, se habían reunido el día anterior para acordar quiénes integrarían la mesa de conducción del Concejo, que efectivamente fue ratificada ayer por los nuevos concejales, mediante una votación. Se trata del alperovichista Ramón Santiago Cano, que seguirá como presidente del cuerpo, así como en la vicepresidencia primera el amayista Del Pino; y en la segunda, Luis Marcuzzi, alperovichista del sector de Rolando "Tano" Alfaro, legislador electo.
Esta cúpula fue votada por 13 de los 17 flamantes ediles (ver "Morata y Manzone..."), ya que los otros cuatro votaron por la moción del macrista Roberto Ávila, que había propuesto que la vicepresidencia segunda sea ocupada por el radical José Luis Avignone.
Esa votación fue también el testimonio de cómo funcionará el Concejo: a pesar de las diferencias entre los amayistas-alfaristas y los alperovichistas, en el ámbito institucional son peronistas y funcionan como bloque (al menos por ahora).
"¡Respeten los votos!", gritaron desde la tribuna alfarista, mientras el alperovichista Santiago Cano subía al estrado para hacerse cargo de la presidencia del Concejo, que hasta entonces estaba siendo ocupada por Avignone, el edil de mayor edad (61 años). "Los votos son de José", respondió la parcialidad alperovichista.
Al final del acto, Alfaro se fue caminando, rodeado por una caterva de seguidores, algunos de los cuales cruzaron insultos con los de Cano. "Y ya lo ve, y ya lo ve, es el Concejo de José", gritaron los alperovichistas. Todos de parabienes.





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