Hubo protestas de la oposición porque evitó jurar por la actual Constitución, aprobada por Alberto Fujimori; Alan García no asistió a la ceremonia.
El flamante mandatario de Perú prometió que el suyo no será "ni calco ni copia" de ningún otro gobierno de la región y subrayó que su principal objetivo será la inclusión social y mantener el crecimiento del país. Será "un camino propio, un modelo peruano de crecimiento con estabilidad, democracia e inclusión social", dijo Humala tras jurar ante el titular del Congreso, Daniel Abugattás.
"Las características de este gobierno pueden resumirse en los siguientes términos: reforma, democracia, libertades, inclusión, redistribución, crecimiento, paz con justicia, seguridad, descentralización, transparencia, soberanía y concertación", añadió el mandatario, que afirmó que seguirá adelante con dos medidas cuestionadas por los mercados: la suba del salario mínimo y la aplicación de un nuevo impuesto minero.
Humala juró por la Constitución de 1979 y no por la vigente, que fue dictada en 1993 por el entonces presidente Alberto Fujimori (actualmente encarcelado por corrupción y violaciones de los derechos humanos) luego de protagonizar un autogolpe y disolver el Parlamento. La decisión del flamante mandatario generó una protesta bulliciosa de los congresistas del partido de Fujimori, que corearon "dimisión", "dimisión", lo que empañó el momento en que Humala recibía la banda presidencial de manos de Abugattás. Los partidarios de Humala respaldaron a su líder coreando "sí, se pudo" y "Ollanta presidente".
El gesto, que enfureció a los opositores, se produjo días después de que Humala buscara atenuar los temores de los mercados sobre su gobierno ratificando la continuidad de varios funcionarios del presidente saliente Alan García, como el director del Banco Central, Julio Velarde.
La inquietud había surgido porque el flamante presidente es un antiguo aliado del mandatario venezolano, Hugo Chávez, que optó en la anterior campaña electoral por despegarse de su pasado chavista y mostrarse más cercano al ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.
Durante su campaña, Humala, un militar retirado de 49 años, también planteó la necesidad de un cambio de la Constitución de 1993 -la que considera demasiado liberal-, pero aclaró que sólo se haría si se obtenía el consenso del Parlamento.
"La Constitución de 1979 menciona que los bienes públicos no son objetos de derecho privado, pero la Constitución de 1993 señala que los bienes de uso público son concedidos a particulares conforme a la ley para su aprovechamiento económico", afirma un documento difundido ayer por la Asociación Pro Derechos Humanos de Perú, que comparó ambas Cartas Magnas.
La congresista fujimorista Marta Chávez, que ayer protestó durante la investidura por la mención de la Constitución de 1979, llegó a decir que Humala no había quedado bien juramentado al no respetar la Carta Magna actual "y, por lo tanto, es un presidente de facto".
No fue la única polémica de la ceremonia de asunción. Además, Humala juró sin la presencia del presidente saliente, Alan García, que poco antes había entregado la banda presidencial en las escaleras del Palacio de Gobierno al jefe de la casa militar. García, un socialdemócrata que durante su segundo mandato se transformó en un ferviente promotor de la inversión privada y los pactos de libre comercio, decidió no asistir al cambio de mando para evitar "una emboscada" de abucheos de sus opositores, según explicó.
Se trató de una referencia a lo que le ocurrió en 1990, cuando, al finalizar su primer mandato, asistió a la asunción de Alberto Fujimori y sufrió gritos e insultos de los parlamentarios, buena parte de los cuales se retiraron del recinto en señal de desprecio. Por esta razón, fue Abugattás quien entregó la banda presidencial a Humala.
En ese entonces, García dejaba el país sumido en una profunda crisis económica con una hiperinflación de cuatro dígitos, generada por una serie de medidas populistas y por su decisión de enfrentarse con los organismos financieros multilaterales al declarar la moratoria de la deuda externa.
En 2011, García deja una economía vigorosa, con un crecimiento de 7% en promedio anual, inflación inferior al 3% y reservas internacionales por más de 47.000 millones de dólares.
Sin embargo, en las últimas semanas arreciaron las críticas de sus oponentes, que lo acusaron de haber gobernado sin sensibilidad social. "Nunca dejé de tener afecto por los más humildes", dijo García anteanoche, en un discurso de despedida por televisión.
Al acto de transmisión asistieron, entre otros, los presidentes de la Argentina, Cristina Kirchner; Brasil, Dilma Rousseff; Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Colombia, Juan Manuel Santos, y Uruguay, José Mujica, además del príncipe Felipe de Borbón. No estuvieron, por razones de salud, el venezolano Hugo Chávez y el paraguayo Fernando Lugo.










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