Envió más tropas y tanques a la ciudad, que sufre una grave crisis humanitaria; tensión en Damasco
DAMASCO.- En medio de crecientes temores a una nueva ofensiva, el régimen sirio reforzó ayer su despliegue militar en la ciudad rebelde de Homs, en el centro del país, donde la situación humanitaria se agrava dramáticamente después de más de dos semanas de intensos bombardeos.
El despliegue, según señaló el activista Mustafá Osso, parece prenunciar una nueva ofensiva del régimen sirio contra los barrios rebeldes de Homs antes de la celebración de un referéndum para una nueva Constitución, previsto para el 26 del actual.
Osso advirtió que los habitantes de Homs, conocida como la "capital de la revolución", están decididos a luchar "hasta la última persona". Además, denunció que la ciudad enfrenta "un violento bombardeo que no distingue entre objetivos militares o civiles".
Homs atraviesa una grave crisis humanitaria que ha llevado a los rebeldes a pedir que se permita la evacuación de las mujeres y los chicos en el barrio más afectado, Baba Amr.
"Pedimos que se nos permita sacar a las mujeres y a los niños de Baba Amr", dijo Hadi Abdullah, miembro de la Comisión General de la Revolución Siria. "Los habitantes viven a la intemperie, en condiciones insoportables, y sólo esperan la muerte", agregó.
Por su parte, Rami Abdel Rahman, jefe del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres, advirtió que si el régimen de Al-Assad intenta retomar el control del barrio, donde se cree han buscado refugio cientos de desertores del ejército sirio, "las pérdidas humanas serán muchas". La ciudad está virtualmente aislada, ya que las comunicaciones telefónicas fueron interrumpidas, al igual que Internet.
Ante la dramática situación, el Comité Internacional de la Cruz Rijoa dijo ayer que está negociando con las autoridades sirias una suspensión de las hostilidades para llevar ayuda humanitaria.
En tanto, en Damasco, los militares seguían en estado de alerta, luego de un fin de semana en que se registró una de las mayores demostraciones antigubernamentales desde el comienzo de las protestas, hace más de 11 meses.
Ayer, un grupo de jóvenes izaron la "bandera de la independencia" de Siria en el puente Al-Jawzeh, en la entrada sur de la capital, en abierto desafío al régimen.
"Después de la sorpresa de las manifestaciones, el régimen revisa sus cálculos a nivel de la seguridad", estimó Rahman, y agregó: "El régimen no permitirá que la rebelión se extienda a Damasco".
El sábado pasado, las fuerzas de Al-Assad abrieron fuego contra una multitud de entre 15.000 y 20.000 personas que participaban de los funerales de cuatro manifestantes muertos por las tropas del régimen en el barrio Mazé, los primeros caídos en el centro de la capital.
Mientras tanto, crece la condena de la comunidad internacional por la represión. De visita en Egipto, el senador norteamericano y ex candidato a la presidencia John McCain llamó a armar a los rebeldes para "ayudarlos a defenderse".
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