Al-Assad, en la mira por una matanza

El Consejo de Seguridad condenó la masacre de Houla, que dejó 108 muertos, y pidió el fin de la violencia; Annan llega hoy a Damasco
Indignada por la matanza de Houla, la ciudad donde el viernes murieron más de 100 personas, la comunidad internacional intensificó ayer la presión sobre el régimen de Bashar al-Assad, que ayer negó su responsabilidad en una masacre que podría significar un punto de inflexión en la grave crisis que sacude a Siria desde hace 15 meses.

La muerte de 108 personas, 32 de ellos menores de edad, según el último balance de la ONU, provocó una rápida y airada reacción de la diplomacia internacional, que activó una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. "Ese atroz uso de la fuerza contra la población civil es una violación de la ley internacional y de los compromisos del gobierno sirio con la ONU", señaló una declaración aprobada de forma unánime por el órgano de seguridad internacional.

En tanto, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, instó a Al-Assad a "poner fin a su gobierno de miedo y muerte".

El régimen de Al-Assad no tardó en rechazar las acusaciones. "Negamos totalmente cualquier responsabilidad del gobierno en esta masacre terrorista que tuvo por blanco a civiles de Houla. Niños, mujeres y ancianos murieron a tiros; ésta no es la manera de actuar del heroico ejército sirio", declaró Jihad Makdisi, vocero de la cancillería siria, que acusó a los rebeldes de estar detrás del ataque.

Makdisi anunció que las autoridades sirias abrirán una investigación para aclarar las circunstancias de la matanza. "Las tropas gubernamentales sólo actuaron en legítima defensa ante centenares de hombres armados con armamento pesado, morteros y ametralladoras", añadió.

Para la ONU, la tragedia de Houla, una ciudad ubicada a 200 kilómetros de Damasco, supone una "violación indignante y terrible del derecho internacional y de los compromisos del gobierno sirio de no utilizar armamento pesado".

Los intensos bombardeos sobre Houla dejaron 108 muertos y más de 300 heridos, según los observadores de la ONU en Siria. Sin dar su opinión sobre los autores de la matanza, el jefe de la misión de las Naciones Unidas, el general Robert Mood, confirmó que el ejército utilizó tanques en los ataques.

La nueva ola de violencia en el país árabe coincide con la llegada hoy a Damasco del enviado especial de la ONU y la Liga Arabe para Siria, Kofi Annan, que tratará a partir de hoy de poner a salvo su plan de paz, rechazado por los rebeldes del Ejército Sirio Libre (ESL).

Compuesto principalmente por desertores del ejército, el ESL llamó a la comunidad internacional a lanzar "ataques aéreos" contra el régimen, una estrategia similar a la utilizada en Libia y a la que se oponen los países occidentales. "A menos que el Consejo de Seguridad de la ONU tome decisiones urgentemente para proteger a los civiles, el plan de Annan se va ir al infierno", afirmaron los voceros del ESL.

Pero el Consejo, que se reunió ayer a pedido de los países occidentales, no habla con una sola voz. La oposición de Rusia a una resolución contra Siria obstaculiza cualquier avance diplomático a nivel internacional. Moscú insistió ayer en que antes de tomar una decisión era necesario depurar responsabilidades.

"Tenemos que determinar si [los autores de la masacre] fueron las autoridades sirias", expresó Igor Pankin, embajador adjunto de Rusia ante la ONU. "Hay razones sustanciales para creer que la mayoría de los que murieron fueron acuchillados o ejecutados a quemarropa", señaló.

RECLAMOS

Por su parte, el presidente de la Asamblea General de la ONU, Nassir Abdulaziz al-Nasser, condenó en términos muy duros la masacre, y pidió a las partes avanzar en el plan de paz de Annan. La propuesta del ex secretario general de la ONU entró en vigor el pasado 12 de abril y exige a todas las partes poner fin a la violencia y a las violaciones de los derechos humanos. Además, reclama el acceso de personal humanitario al país y el impulso de una transición política hacia la democracia.

Las revueltas en Siria comenzaron hace 15 meses y dejaron unos 13.000 muertos, la mayoría civiles, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Lejos de que se atisbe una paz negociada, ayer se registraron violentos combates en la ciudad de Hama, en el centro del país, que dejaron 33 muertos, entre ellos siete chicos, según el OSDH. El ejército bombardeó también Rastan, donde la insurgencia resiste desde hace tres meses los ataques de las fuerzas gubernamentales.

Ayer, la rabia de muchos vecinos de Houla se dirigió hacia el contingente de observadores de la ONU, a quienes responsabilizan por la "pasividad" con que -a su juicio- la comunidad internacional está actuando respecto del régimen de Al-Assad. "¡Había chicos de menos de ocho meses! ¿Qué habían hecho? ¿Llevaban acaso lanzacohetes?", gritó un hombre visiblemente enojado a un observador.

Un video difundido en Internet mostró una fosa común donde se habían depositado decenas de cadáveres envueltos en sábanas blancas, algunas manchadas de sangre. "Nos matan y el mundo sigue de brazos cruzados. ¡Váyanse al diablo con su plan!", se desesperaba un hombre en otro video difundido por la Web.

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