Asoman las primeras dudas salariales

El Gobierno piensa seguir acomodando los salarios conforme a la evolución de la inflación. Pero ¿hasta qué punto podrá mantenerse en esa línea? Reclamos y perspectivas.
La cuestión salarial vuelve a agitar los ámbitos gremiales de los trabajadores de la educación. Los sectores más duros hablan incluso de un posible paro después de las vacaciones de invierno.

Algunos de los voceros habituales del gremialismo docente están reclamando la urgente convocatoria a la mesa de relaciones laborales, pero en el Ministerio de Educación hasta el momento sólo se detecta silencio.

Es que puertas adentro del Gobierno provincial están analizando detenidamente hasta qué punto podrán "aflojar la billetera" ante los reclamos, no sólo del sector docente sino del proveniente de otros frentes del sector público.

Una de las líneas de análisis en la intimidad de la Administración ricardista pasa por observar la evolución del índice inflacionario, como un factor que carcome los ingresos fiscales.

Si el crecimiento de los precios no se corrige en el corto plazo, se mostraría la punta del ovillo de un problema de acotamiento futuro de recursos federales que por ahora se muestran generosos.

En definitiva la inflación, de persistir en estos niveles, va a determinar que vaya cediendo la capacidad recaudatoria del Estado. Porque para "cubrirse", las empresas contribuyentes van a volver a las prácticas evasivas. Es que la erosión por el lado del costo empezará a mellar su rentabilidad.

ESTADO SESGADO

Algo similar ocurre con el Estado provincial, imaginado como si fuera una empresa más. La Nación tiene aún dónde "prenderse" por el lado de la imposición al comercio exterior; pero ese es un recurso con el que las provincias no cuentan.

"La inflación está golpeando duramente. El 67% de los recursos del Estado se destinan a fines salariales. Por lo tanto el Estado debe funcionar con un 33 por ciento de los recursos. Se trata de un Estado sesgado", reflexionó el ministro de Hacienda y Finanzas, Enrique Vaz Torres, al ser consultado por EL LIBERTADOR ante este panorama.

Por otra parte los gastos de capital se están desacelerando en el Estado nacional, con lo cual también en ese nivel se está sintiendo el impacto inflacionario persistente.

Para el Ministro, el secretario de Comercio, Guillermo Moreno "comete dos errores: se mete en el mercado queriendo manejar los precios; y se mete en el índice de precios, queriendo dibujarlos".

"Está bien que el Estado intervenga en el mercado; pero cuando esa intervención es demasiado sesgada, se corre el riesgo de distorsionar el papel original del mercado, que es la fijación natural de los precios a través de la oferta y la demanda", reflexionó. "En materia salarial, por supuesto que vamos a seguir con la política de gradualismo", agregó Vaz Torres.

Sin embargo, a la luz del análisis que se está dando en esferas del Gobierno, hay que decir que este será un año privilegiado en materia salarial. El año próximo, cuando haya terminado ya el período de gracia de la refinanciación de la deuda provincial y la Administración tenga que volver a cumplir con el pago de los intereses y las amortizaciones, sumado esto al crecimiento de la inflación, los recursos ya no serán los mismos. Por lo tanto, la "corrección salarial permanente" ya no será tan fácilmente factible

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