El Gobernador se quejó porque continúan las retenciones y dejó entrever que hay presiones nacionales para facilitar la refinanciación a la Capital.
El dardo apunta a la Capital, que -se sabe- cuenta con la amplia simpatía política de la Casa Rosada.
Ayer, el titular del Ejecutivo provincial sorprendió con una diatriba destemplada contra la Nación y advirtió que no va a aceptar el cambio de condiciones. El domingo en la Rural de Curuzú Cuatiá Ricardo Colombi habló de “traiciones” y ejemplificó sobre los cambios de escenario con un término futbolero: “no están corriendo el arco permanentemente”. (Ver aparte)
Antes de viajar a la Capital Federal para intentar encauzar las gestiones con el Ministerio de Hacienda y lograr el cese de las retenciones de fondos que todavía le siguen practicando a la Provincia, el Gobernador salió a los medios con un reproche desconsolado: “No falta absolutamente nada. Todo se ha cumplimentado. Hemos avanzado en el tema de los Municipios. Hemos cumplimentado con todas las normas y requisitos, creíamos que a partir de septiembre iban a cesar las retenciones, pero no es así. Esperaremos dos o tres días para ver cómo seguimos”.
Según dijo Colombi los descuentos siguen y ya suman, desde junio, más de 100 millones de pesos.
El último día de agosto la Provincia firmó con la Nación el acuerdo para la aplicación del Programa Federal de Desendeudamiento, que incluía un acta complementaria para garantizar la refinanciación de los municipios. “A la única provincia que se le exigió formalmente el refinanciamiento de la deuda con los municipios fue a Corrientes”, aseguró el Mandatario y dejó entrever que este punto es el obstáculo para que el plan no se ejecute.
Capital es el municipio más endeudado, 203 millones de pesos le serán refinanciados, pero la Intendencia pretende una ampliación del monto. “Han surgido nuevas situaciones que no estaban contempladas en el marco de las reglas del convenio de Provincias y Municipios, situaciones que no vamos a aceptar”, dijo lacónicamente el Gobernador.
Aval
“Si les da más seguridad mandaremos el proyecto a la Legislatura. No podemos quedar sujetos a cuestiones que no tienen nada que ver con lo convenido”, dijo ayer el gobernador Ricardo Colombi.
El hombre, en su momento eludió la Legislatura y mandó un decreto a la Nación para homologar el acuerdo por el desendeudamiento. Ahora en virtud de que el trámite no se completa estaría dispuesto a recurrir al Poder Legislativo para conseguir más que un aval de homologación, un salvoconducto para su rompimiento con la Nación.
Una jugada calculada
Aunque las retenciones continúan, la situación de la Tesorería provincial está lejos del ahogo. Sucede que por imperio de un incremento del derrame de fondos nacionales, los recursos llegan a raudales a la provincia y la caja exhibe una bonanza como pocas veces antes.
La administración Colombi aún con sacrificios puede sortear la coyuntura sin el Programa de Desendeudamiento. No así la Capital. Mucho menos el resto de los municipios que arrastran deudas.
Con un colchon mullido para resignar la refinanciación y hacer correr a su adversario con el costo político de esa frustración parece una jugada calculada.
“Nos corren el arco a cada momento”
Dicen que el Gobernador viene alimentando el enojo desde el viernes cuando se notificó que las retenciones de coparticipación (por deudas) siguen y no se habrán de modificar por ahora. Ese día estuvo a punto de salir a dar una conferencia de prensa para denunciar lo que en la intimidad califica una “extorsión” de la Nación y a duras penas lograron sofrenarlo. Pero no se aguantó y el fin de semana despotricó en cuanto micrófono tuvo a mano.
En Colonia Carolina fue el único lugar donde dibujo una sonrisa frente a un funcionario nacional. No era para menos el Subsecretario de Agricultura de la Nación le entregó un cheque por 4,5 millones de pesos en concepto de subsidio.
Sin embargo, a las pocas hora, en la Rural de Curuzú Cuatiá ante una platea heterogénea, con predominio anti K se despachó con una queja amarga contra el Gobierno central por los embates contra Ayuí, pero también por las “traiciones”. “Nos están corriendo el arco a cada momento”, dijo sin dar muchos detalles.
La platea ganadera lo aplaudió con ganas (como ya sucedió la semana pasada en Mercedes) y el Gobernador se animó a desafiar “no vamos a permitir que no sigan engañando, nos palmean las espaldas para saludarnos, pero en realidad no están clavando un puñal”.
Ayer, la bronca no le bajaba al jefe del Ejecutivo y aprovechó a la cláque de movileros que pulula por el Palacio para insistir con una queja, mezcla de denuncia, a media lengua, contra el Gobierno central y su protegido local, el Municipio de la Capital.

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