Municipio, Defensa Civil y Cruz Roja contienen a los 250 vecinos que aún no pudieron volver a casa. Y van a los barrios para entregar agua, mantas, colchones o alimentos.
Pero una nueva crecida del Riachuelo impidió que el agua drenara, lo que afectó a nuevos vecinos, especialmente a los que viven en el Barrio Nueva Esperanza, en Santa Catalina.
Por eso, hasta ayer había alrededor de 250 personas en los centros de evacuados, donde el Municipio les provee agua, luz, alimentos y atención médica, gracias a un operativo que montó junto a Defensa Civil, Cruz Roja, Bomberos y las distintas delegaciones.
“El Riachuelo ya había crecido el lunes, producto de que cayeron 110 milímetros en pocas horas. Eso hizo que el cauce no pudiera soportar el caudal, que se desbordó hacia los barrios y se metió adentro de las casas”, señaló el director de Defensa Civil, Cristian Green.
Y amplió: “Los vientos posteriores siguieron empujando el agua hacia adentro de los barrios, especialmente en Santa Catalina”. Para que ningún damnificado se quede sin recibir ayuda, las cuadrillas salieron a los barrios para dar una mano.
El propio intendente Martín Insaurralde recorrió las zonas más afectadas para relevar las necesidades. En el Barrio Nueva Esperanza el temporal dejó 16 manzanas anegadas, y una gran cantidad de vecinos sin lugar donde quedarse.
Fue necesario poner a disposición dos centros de evacuados preparados con grupos electrógenos para dar energía eléctrica, con camiones de AySA para que abastezcan con agua potable, y con gabinetes de salud para brindar atención médica, especialmente a los chicos. Uno de esos centros se abrió en el espacio donde funciona el Programa Envión. Ahí había ayer 210 evacuados.
El otro se improvisó en un Centro Cultural, al que asisten a unas 30 personas. En ambos espacios, los vecinos reciben comida, bebidas y abrigo, mientras esperan que el agua baje y les permita regresar. Pasa que además, Defensa Civil cortó la luz en sus barrios para evitar problemas eléctricos.
De todas maneras, los que sí pudieron quedarse en casa, recibieron velas, para usar por la noche, y el Municipio ya despejó todas las bocas de tormenta y desagües para que en cuanto el clima lo permita, el agua drene y no quede retenida.
También Lamadrid, en Fiorito, sufrió fuerte las inclemencias del tiempo. Si bien no hay evacuados, zonas como Constitución, Amelia y la orilla del Meando todavía están con 30 y 70 centímetros de agua.
El Municipio les puso la Escuela Nº11 a disposición para que vaya el que lo necesite. Y a quienes se quedan en el hogar, les llevan agua, colchones, alimentos o aquello que pudieran necesitar.
EL AGUA NO BAJA POR LAS CORRENTADAS EN EL RÍO DE LA PLATA
Luego del temporal del lunes, las fuertes correntadas en el Río de la Plata hicieron crecer los arroyos e impiden que el agua que desbordó al Riachuelo y al Río Luján vuelva rápido al cauce, lo que empeora el fenómeno.
Por eso, Luján y la Matanza son los municipios donde la situación es más grave. Y también por eso, los vecinos del Barrio Nueva Esperanza, una zona pegada a la Matanza, es el más afectado en Lomas de Zamora.

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