Con los gritos en primer lugar, en los hospitales de Córdoba sobran los insultos, descalificaciones, amenazas y burlas hacia los empleados.
La investigación, perteneciente a la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, incluyó 321 encuestas a médicos, residentes, enfermeros y personal administrativo, tanto de instituciones con internación, como sólo de atención ambulatoria.
Según el estudio, “los gritos son la forma de violencia que se presenta en las instituciones de salud de Córdoba con mayor porcentaje de respuesta”. Del total de los encuestados, el 65 por ciento marcó esta forma de agresión como la más frecuente. Otro dato: el 55 por ciento manifestó que los insultos son habituales.
“También se advirtió un alto número de encuestados que refirieron llamados de atención en público y descalificaciones. En estos casos, se trata de una violencia de origen interno, especialmente de directivos hacia personal subalterno”, explicó a Día a Día Gabriel Acevedo, director del Centro de Investigación y Formación en Gestión de Servicios de Salud y Trabajo, y uno de los profesionales que estuvo a cargo del proyecto.
Si bien esta situación se advirtió más en los hospitales públicos que en las clínicas privadas, “estuvo presente en ambas en gran proporción”, dijo Acevedo.
Responsables y causas. Respecto de quiénes son los que originan las situaciones de violencia, el 50,7 por ciento de los encuestados respondió que “muy frecuentemente” son los familiares y acompañantes. Si a esta categoría se suma los que respondieron “ocasionalmente”, se obtiene el 84 por ciento.
Esto equivale a que 269 personas de un total de 321 reconocen a ese grupo como los principales responsables.
Además, el 42 por ciento de los encuestados considera que los pacientes son quienes “ocasionalmente” generan situaciones de violencia y el 31 por ciento dice que lo hacen “muy frecuentemente”.
El estudio concluye que entre las principales circunstancias que propician situaciones de violencia se encuentra la falta de respuesta inmediata por parte de la institución, la carga de trabajo, la falta de turnos y las demoras en la atención.
Al preguntar si es la respuesta de la institución la que genera las situaciones más graves, el 57 por ciento respondió “de acuerdo” y el 30 por ciento “muy de acuerdo”. Así, se puede decir que casi nueve de cada 10 trabajadores de la salud reconocen a esto como disparador.
Ante el enunciado “los roces se generan por las demoras en la atención”, el 60 por ciento respondió “de acuerdo” y el 26 por ciento “muy de acuerdo”. Si se suman las categorías se obtiene el 86 por ciento.
Más vulnerables. La investigación concluye que las enfermeras son el principal blanco de las agresiones. Es el grupo reconocido como más vulnerable por todos los trabajadores de la salud. Sumando las categorías “ocasionalmente” y “muy frecuentemente”, se obtiene que esas personas reciben más agresiones (89 de los casos). Le siguen las secretarias, médicos y residentes.
El perfil de los más afectados es el siguiente: “Enfermeras mujeres, entre 17 y 35 años, de hospitales públicos”, dijo Acevedo.
.......................................
Admiten existencia de casos de acoso sexual
Si bien la mayoría de los trabajadores de la salud, ante la pregunta que indaga sobre el conocimiento de casos de acoso sexual en la institución, respondió la opción “nunca”, la situación cambia si se suman al resto de las categorías: “rara vez”, “ocasionalmente” y “muy frecuentemente”. Estas, juntas, alcanzan el 34 por ciento. “Esto significa que de un total de 321 encuestados, 110 dicen haber conocido casos de acoso sexual en la institución donde trabajan”, concluye el estudio.
Los más jóvenes (trabajadores cuya edad está comprendida entre 17 y 35 años) percibieron la existencia de acoso sexual más frecuentemente que los trabajadores de mayor edad.
Otro punto a tener en cuenta es la mención de piropos obscenos (7,8 por ciento) y contacto físico o roce indeseado (2,8).
Comentá la nota