La Asignación universal sólo reduce 1,5% el nivel de pobreza

Según un estudio del IDESA la implementación del programa asistencial no logra sofocar en gran parte los estándares de pauperización en los que se encuentra buena parte de la población argentina.
El Gobierno nacional estipuló como una de sus políticas más importantes y desarrollistas, según su consideración, la implementación de la Asignación Universal por hijo, a partir de la cual pretende utilizar como instrumento estatal para combatir el flagelo de la pobreza que se extiende a lo largo y ancho del país.

A casi cinco meses de que se instauró esta medida asistencial, hay informes de organismos privados que dan cuenta de un retroceso en los efectos moderadores que pudo haber tenido.

Impacto moderado

En este sentido, el IDESA(Instituto para el Desarrollo Social Argentino), puntualizó que si se toma en cuenta el nivel monetario en el que redunda cada uno de estos programas (180 pesos por hijo) y se establece una ponderación comparativa y alternativa con los índices de pobreza a nivel nacional, tal parámetro sólo pudo reducirse el 1,5 por ciento.

Al momento de caracterizar esto datos deben tenerse en cuenta las siguientes variables: Por un lado, el informe no toma en cuenta guarismos señalados por el INDEC, los que destacan que la pobreza afecta a casi el 13,2 por ciento de la población urbana que no llega a reunir la suma de 1.214 pesos para cubrir en su plenitud el valor de la Canasta Básica Total. Sino, por el contrario, el IDESA adopta para su análisis lo destacado por consultoras privadas, en este caso Buenos Aires City (BAC) que fija el límite de la pobreza en los 1.686 pesos, por lo que la resultante redunda en que la incidencia de pobreza es del 20,9 por ciento hasta el cuarto trimestre de 2009.

Ahora bien, si las Asignaciones universales hubiesen estado vigente, durante todo el año en cuestión, el aumento en el ingreso de los hogares pobres habría reducido la incidencia de la pobreza sólo al 19,4 por ciento.

Al respecto, el informe sostiene que "el impacto redistributivo de la asignación por hijo es muy modesto", argumentación que justifica al realizar los siguientes planteos :

Casi un tercio de los hogares pobres no tiene hijos, por lo tanto, no califican para la asignación. Otro tercio de los hogares pobres tiene 1 ó 2 hijos y califican para el programa pero su brecha de pobreza (o sea, los ingresos adicionales que necesitarían para salir de la pobreza) es de aproximadamente 600 pesos en promedio, un valor muy superior al que recibirían por la asignación (180 y 360 pesos, respectivamente). El otro tercio de los hogares pobres tiene 3 o más hijos con brechas de pobreza que van desde 850 hasta 1.600 pesos, de manera que el ingreso adicional de la asignación también es insuficiente.

Saciar la inflación

A esta situación hay que agregarle el problema concerniente al proceso inflacionario que en 2010 tuvo un ascenso considerable. Por tal motivo, el poder de compra de la asignación para hacer frente a la Canasta de alimentos se vio disminuida. Así, si se tiene en cuenta que desde noviembre el precio de la canasta aumentó hasta la fecha casi un 19,3 por ciento (según BAC) lo que significa un ascenso de 110 pesos en el caso de un matrimonio con un sólo hijo.

Ante ello, puede decirse que dicha suma equivale al 77 por ciento del pago de la Asignación que es de 144 pesos (cabe aclarar que este importe surge de la deducción de 36 pesos que se efectúan a los 180 originales. Esta diferencia se deposita en una caja de ahorro, hasta tanto los padres del menor acrediten la inscripción del mismo en un establecimiento educativo y presenten la libreta o calendario de vacunación). Por lo que gran parte del programa asistencial fue absorbido por la inflación.

El análisis del organismo destaca que: "Con un esquema simplista, rudimentario y arcaico (como son las Asignaciones) no hay chances de alcanzar impactos relevantes en términos de reducción de la pobreza por lo que familias en mayor estado de vulnerabilidad reciben ayudas insuficientes".

Informalidad laboral

Cabe señalar a su vez, otro aspecto que se encuentra concatenado con lo anteriormente expuesto. Para acceder a los beneficios de la Asignación Universal, una familia debe demostrar que se encuentra en condiciones laborales precarizadas, como ser desempleo o un empleo informal cuya remuneración no supere los 1.500 pesos.

En tal sentido, el IDESA proyecta tomando como base a la información difundida por el INDEC (con todo lo que ello implica) que el empleo asalariado no registrado se ubicó en el 2009 en el 36,1 por ciento.

Al momento de desagregar estos índices se obtienen las siguientes conclusiones:

4 El empleo asalariado registrado -público y privado- creció un 1,5 por ciento que equivale a una creación de aproximadamente 72 mil nuevos ocupados "en blanco".

4 El empleo asalariado no registrado se redujo en un 2,0 por ciento, que equivale a una reducción de aproximadamente 58 mil personas que trabajaban "en negro".

4 El empleo no asalariado creció 2,1 por ciento, lo que representa un aumento de aproximadamente 52 mil puestos de trabajo.

Los datos muestran que hubo una mejora en la calidad de los empleos asalariados. Sin embargo, este proceso fue compensado por el crecimiento en las ocupaciones no asalariadas que, en la mayoría de los casos, son informales. El resultado final es que la informalidad sigue estable.

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