Tanto en capital como en el interior de la provincia la gente tiene opiniones divididas acerca de la utilidad del beneficio. Los beneficiarios la ven como una política acertada, pero insuficiente. Quienes no la perciben aseguran que atenta contra la cultura del trabajo.
De acuerdo a un sondeo de opinión llevado a cabo por El Tribuno en populosas barriadas de la capital y en las grandes ciudades del interior, las opiniones en torno de la ayuda que el Gobierno nacional otorga a los desocupados, trabajadores en negro y empleadas domésticas que cobran por debajo del mínimo vital y móvil, y monotributistas sociales son disímiles.
El Tribuno recorrió los barrios Santa Ana, Villa Mitre y Castañares, de la capital provincial, donde consultó en igual cantidad a hombres y mujeres que perciben y no perciben la ayuda de la Nación. Del sondeo se desprende que el 60% de los consultados se mostró a favor del pago del subsidio por parte del Gobierno nacional.
En tanto, sobre 60 consultados, 13 dijeron que la ayuda influye positivamente en el empleo, 27 aseguraron que lo hace negativamente y 20 señalaron que no incide para nada.
Santa Ana
Aunque en este barrio es bastante mayor el número de personas que coinciden en que la asignación universal es un plan social positivo a nivel general, la mayoría piensa también que influye negativamente en el tema laboral. Muchos respondieron que quienes reciben esta ayuda económica no buscan trabajo. Un relato que se repitió señalaba: “Antes la gente trabajaba en lo que sea. Ahora las mamás jóvenes, por ejemplo, no quieren trabajar de empleadas domésticas”.
Quienes dijeron que la asignación no influye en lo laboral señalaron que “el monto que reciben los beneficiarios de este plan es muy bajo como para quedarse con ese único ingreso”.
En contrapartida, la idea de que este plan social “fomenta la vagancia” es una constante entre quienes están en desacuerdo con la ayuda.
La mayoría de los beneficiarios consultados afirmó que usa el monto en pañales, leche, artículos para la escuela, ropa o alimento.
Villa Mitre
En esta zona de la capital provincial también hubo mayoría de opiniones positivas en torno de la asignación universal. Sin embargo, también fue más alto el número de quienes consideran que el subsidio influye negativamente en lo laboral.
Para otros, la asignación no influye en el empleo pues “son cosas absolutamente distintas”, afirmaron. Es positivo en el sentido de que, dijeron algunos, “incentiva a la gente a buscar sus propios medios para subsistir”. Quienes opinan lo contrario sostienen que con medidas así, lo único que logra el Gobierno es “fomentar la vagancia”.
La totalidad de los beneficiarios coincidieron en que la economía de su hogar se vio influenciada positivamente. Muchas mujeres de este barrio manifestaron que les fue muy útil, ya que son madres solteras.
El monto de este plan es utilizado mayormente para gastos en la escuela, alimento, transporte, ropa y pañales.
Castañares
Los vecinos de Castañares cambiaron la tendencia respecto a los resultados en Santa Ana y Villa Mitre. Pese a que la mitad de los encuestados cobra la asignación universal, más del 50% de los consultados está en desacuerdo con la implementación de la ayuda. “Fomenta la vagancia” es la frase que resume lo que piensa la mayoría.
Muchos manifestaron que “el Gobierno debería prestar más atención a otras cuestiones más importantes, como generar más fuentes de trabajo”.
En este barrio sólo una persona respondió que la asignación influye positivamente, 8 dijeron que influye de manera negativa y el resto sostuvo que no influye, argumentando que es una ayuda mínima que no puede ser una “solución mágica a la pobreza en la que vive mucha gente en nuestra provincia”,y agregaron: “El que no trabaja es porque no quiere, no porque cobra esta pequeña ayuda que en realidad no alcanza para mucho”.
En Castañares, quienes reciben la asignación dijeron que mejoró su economía y que la utilizan para comprar ropa, útiles escolares, alimento, pañales y transporte.
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