Se trata de Ángel Segovia, quien fue atacado en la puerta de su domicilio (ubicado en la localidad de González Catán) donde fue sorprendido por dos sujetos que le efectuaron dos disparos en la cabeza en el momento de guardar la camioneta en el garaje
La muerte de Segovia se dio en la puerta de su domicilio, ubicado en Puerto Argentino al 5000. De acuerdo a las fuentes, todo comenzó cerca de la medianoche del martes, cuando el jefe penitenciario regresaba a su casa a bordo de una camioneta Chevrolet Meriva junto a su hija de 20 años, a quien había ido a buscar a una institución donde cursa un profesorado.
Las mismas fuentes consultadas informaron que todo se produjo cuando la hija del jefe penitenciario bajó del vehículo para abrir el portón de la reja y que su padre guarde la camioneta en el garaje.Un jefe policial manifestó que la joven "había abierto la reja y Segovia ya había guardado la camioneta dentro del garaje, pero en ese momento fue interceptado por los delincuentes que le dijeron que se quedara quieto".
En tanto, una fuente judicial explicó que uno de los ladrones primero encañonó a la hija y otros dos abordaron a Segovia a cado lado de las ventanillas del auto. En ese momento, aparentemente el hombre se habría resistido pero los sujetos le dispararon al menos dos balazos que impactaron en la cabeza del penitenciario.Otro allegado a la investigación sostuvo que "la chica contó que vio a su padre hacer un movimiento como para sacar su arma reglamentaria y allí lo asesinaron".
Cabe señalar que la pistola de Segovia fue robada por los asesinos, ya que no fue hallada en el auto, según precisaron las fuentes.Fuentes policiales manifestaron que "algunos testigos dijeron que se escucharon más disparos, pero en el lugar no fueron halladas vainas servidas. Los plomos hallados en la escena del crimen son de un revólver calibre veintidós".
Además trascendió que la hija de la víctima alcanzó a ver que los asaltantes escaparon a bordo de un auto que parecía ser un Chevrolet Corsa negro o gris oscuro.Pese a lo anteriormente informado por la joven, la chica no pudo describir bien a los tres delincuentes que los asaltaron porque, según dijo en su declaración de ayer, todos estaban tapados con capuchas, gorritas o cuello polar.
En tanto, Segovia fue auxiliado por su propia hija, quien llamó a la Policía y a una ambulancia, pero el hombre ya estaba fallecido. Momentos después al crimen, los uniformados hallaron en el barrio Las Casitas de González Catán, un vehículo de similares características, completamente calcinado.
El rodado tenía pedido de secuestro por haber sido robado en Isidro Casanova dos horas antes del crimen del penitenciario. En estos momentos, la fiscalía y la Policía intentan establecer cómo fue el robo de ese vehículo y si los dueños del Corsa pueden describir a los asaltantes, para poder determinar si ése fue el vehículo usado por los cuatro delincuentes que luego asesinaron a Segovia.
Por otra parte, la Policía Científica trabajó sobre el auto de la víctima y recogió varias huellas digitales que fueron cargadas en el AFIS, la base de datos de improntas dactilares de personas con antecedentes, para ver si con ellas identifican a alguno de los autores del crimen.
Investigadores de la comisaría de González Catán y de la Dirección de Investigaciones (DDI) de La Matanza buscaban cámaras de seguridad que pudieran haber captado el momento del hecho o la fuga de los delincuentes.
El caso es investigado por la fiscal Catalina Baños, de la Unidad Funcional de Instrucción especializada en Homicidios de La Matanza, quien hasta el día de ayer no descartaba ninguna hipótesis. Los investigadores intentan determinar si se trató de un intento de robo al voleo o si fue algún tipo de venganza o ajuste de cuentas vinculado a su trabajo.
Vale recordar que en la Unidad Penitenciaria 42 de Florencio Varela, cinco presos protagonizaron la semana pasada una protesta en reclamo de mejores medidas de seguridad, alojamiento y en el trato por parte de los guardias.
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