A diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, desde el Colegio de Martilleros local afirman que los propietarios de nuestra ciudad siguen apostando a este tipo de operaciones. En el país, un 35 por ciento de las viviendas que se vendían, hoy están en alquiler.
“Puede haber algún caso de gente que ha retirado su propiedad de la venta, pero no es porque la puso en alquiler, sino por una cuestión de ver cómo reacciona el mercado a partir de las restricciones”.
Estas declaraciones fueron realizadas luego de que el presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Néstor Walenten, afirmara que “las limitaciones cambiarias para las operaciones de compra-venta de viviendas usadas generó la retracción de la oferta de ese mercado”.
Según el dirigente, este comportamiento del mercado comenzó a darse a fines del año pasado, momento en el que se instauraron las primeras limitaciones cambiarias “pero muy especialmente se incrementó en los últimos dos meses, cuando las limitaciones fueron mayores y el oferente, ante la duda de saber a qué precio está vendiendo y si el comprador le va a pagar todo en dólares, se replegaron a la espera de mayores precisiones”, explicó Walenten.
Como regla casi básica del mercado, parte de esas unidades retiradas de la venta “pasaron a incrementar la oferta locativa en el orden del 30 al 35 por ciento”, dijo.
El retiro de la oferta de compra-venta sería aún mayor al 35 por ciento, ya que no todos los propietarios pueden ofrecerla en alquiler porque es su vivienda permanente o porque no quieren comprometerse a un contrato de dos años de plazo como mínimo.
La consecuencia inmediata de la ampliación de la oferta de inmuebles en alquiler es el “amesetamiento de los precios y una flexibilización en las condiciones contractuales”, expresó.
Resistencia a la pesificación
En los últimos meses, “los propietarios aceptaron reducir las exigencias de garantías y de depósitos solicitados hasta hace no mucho tiempo” para asegurarse cerrar los contratos.
El mercado de unidades habitacionales usadas ofrece todavía una resistencia a la pesificación de los valores, lo que hizo que muchos de los dueños retiraran de la venta sus propiedades.
Por el contrario, no ocurre lo mismo con los desarrollos inmobiliarios de pozo que ya se ofrecen casi en su totalidad en pesos, con modalidad de pago de un anticipo de porcentaje variable y hasta 40 cuotas en pesos.
De acuerdo al desarrollador, el ajuste del valor de la cuota se puede pactar de acuerdo a la evolución del tipo de cambio oficial o de acuerdo al índice mensual de la Cámara Argentina de la Construcción que evalúa el desarrollo de costos.
Los operadores del sector coinciden en que esa rápida adaptación a la pesificación que experimentó el mercado de unidades a estrenar llevará más tiempo en el caso de los usados.
Para Walenten “no va a ser fácil cambiar una metodología que lleva más de cuatro décadas” de comprar y vender en dólares, pero el desenvolvimiento futuro “estará dado en función de las necesidades de los vendedores”.
Esta semana, el relevamiento de escrituraciones de inmuebles en la Capital Federal indicó que en mayo se realizaron 4.666 compraventas de viviendas, lo que representó una contracción de 15,4% en comparación con el mismo período de 2011.
El monto de transacciones del período fue de 2.143 millones de pesos, lo que representó un 1% inferior al que alcanzó un año antes, un fenómeno a la baja que no se verificaba desde noviembre de 2009, cuando el mercado local se vio limitado por la crisis financiera y fiscal internacional.
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