Aseguran que personas con VIH “viven una alta precariedad laboral”

De acuerdo a un estudio de la Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH, "sólo el 14 por ciento de las personas que viven con VHI-SIDA en Buenos Aires acceden a un trabajo formal", mientras que el resto “tiene ingresos a través de empleos precarios que no les permiten cubrir la canasta básica total”. Desde las asociaciones de la región que amparan a quienes tienen la enfermedad aseguraron que "todavía hay discriminación e ignorancia que se ve reflejada en todos los aspectos de la vida".
En Buenos Aires sólo el 14 por ciento de las personas que viven con VIH acceden a un trabajo formal, lo que representa que sólo 1 de cada 10 de ellas tiene la posibilidad de tener un empleo en condiciones legales, mientras que el resto vive "una alta precarización laboral con ingresos de empleos no registrados, pensiones o jubilaciones que no les permiten cubrir la canasta básica", según detalló un estudio que realizó la Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH.

En este marco, desde las asociaciones de la región que amparan a quienes padecen del VIH-SIDA aseguraron que esto demuestra que "todavía hay discriminación e ignorancia en la sociedad que se ve reflejada en todos los aspectos de la vida. Y en el caso de la inserción laboral aparte de afectar la situación económica de toda una familia también genera aislamiento".

"La persona que tiene VIH no corre ningún riesgo al tomar un trabajo y no hace que ninguna persona del ámbito laboral tenga o corra peligro. Hay acciones que se hacen de forma oculta que discrimina a las personas con VIH y las dejan aisladas sin posibilidades de acceder a un trabajo digno", afirmó la coordinadora Casa MANU de Esteban Echeverría que ampara a niños con VIH-SIDA, Alejandra Fratini Casas, en dialogo con Info Región.

Es que, las cifras revelan que “la amplia mayoría tiene ingresos a través de empleos precarios, pensiones o jubilaciones que no les permiten cubrir la canasta básica total”.

"Hay lugares en los que realizan el preocupacional e incluyen el análisis de VIH sin autorización para ver si es positivo y de esa forma no toman a la persona sin avisarle porqué no la tomaron. A estas acciones me refiero que muestran la discriminación e ignorancia ya que no es necesario ni obligatorio que se realice ese análisis para acceder un trabajo", afirmó Casas.

En este orden, de las 158 personas encuestadas, el 35,4 por ciento(56 personas) deben sus principales ingresos a trabajo no registrado; el 35,4 por ciento a jubilación o pensión; sólo el 14 por ciento de los encuestadas trabaja en condiciones legales; el 5 por ciento realizan trabajos esporádicos (changas); el 3,8 por ciento cuentan con un subsidio de desempleo como su principal fuente de ingreso y el resto (6,4%) se divide en otras fuentes de ingreso (becas, vale de alimentos y ayuda de la familia).

"Esto es parte de que no haya medidas firmes para controlar las acciones de discriminación en las empresas, que sigue generando que las personas con VHI se aislen y se sientan discriminadas", completó.

En tanto, desde el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) aseguraron, en diálogo con Info Región, que "el estigma y la discriminación relacionados al VIH se manifiestan a través de actitudes y comportamientos sutiles o abiertamente agresivos en cada uno de los espacios en los que participan las personas afectadas".

"Sus manifestaciones más habituales son el aislamiento, la distancia afectiva, el evitar el contacto físico y la violación de la confidencialidad. Estos actos suponen la violación de uno o más de sus Derechos Humanos fundamentales", detallaron desde el INADI, en declaraciones a este medio.

Asimismo, la investigación se centró también en los procesos de autodiscriminación que revelaron que el 36,7 por ciento dejó de buscar empleo por un período de tiempo luego de conocer su diagnóstico de infección por VIH.

Por último, el 62 por ciento de las personas encuestadas considera que de conocer su empleador el diagnóstico perdería su empleo, mientras que el 57 por ciento considera que sufriría situaciones de discriminación de conocer el diagnóstico sus compañeros de trabajo.

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