Aseguran que el 50% de docentes y médicos de Santiago sufren "síndrome del quemado"

El mal también se conoce como burnout, y en el país afecta a uno de cada tres profesionales que trabajan con personas.

Aseguran que el 50 de docentes y medicos de Santiago sufren sindrome del quemado

MAL. Los profesionales aseguran que no se trata de algo nuevo, sino que con el tiempo se fueron adecuando los síntomas.

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Quieren incluirlo entre las enfermedades laborales

La presión bajo la cual se desempeñan profesionales que trabajan con personas, produce una serie de trastornos en la conducta que superan el estrés, y que se la conoce como “burnout” o “síndrome del quemado”. Este mal afecta al 50% de los docentes y médicos santiagueños, según revelaron profesionales que atienden este tipo de situaciones.

La licenciada Teresa Sánchez Cantero indicó que “el burnout se ve en todos lados donde se trabaja en forma intensa durante varias horas en tareas de mucha presión psicológica y con grupos humanos”, y que los principales afectados son los médicos y los docentes.

Para la Lic. Olga Gerez, esta es una situación propia “de las sociedades grandes, que va generando mayores exigencias y la incapacidad de responder a ello, lo cual lleva a que se sufran síntomas relacionados con este trastorno”.

“En Santiago el burnout está a la orden del día. Los médicos que realizan guardias los sábados y domingos, donde se trabaja bajo presión, con amenazas, agresiones y con excesiva demanda, están prácticamente quemados. Lo mismo pasa con los docentes que trabajan en situaciones de mucha demanda. El 50% de estos profesionales padecen este síndrome”, aseguró Sánchez Cantero.

Indicó que los primeros síntomas se ven cuando el profesional comienza a pensar en cambiar de lugar de trabajo, “porque sienten que es una tortura”.

“El tratamiento tiene que ser sí o sí con un psiquiatra que determinará si se necesita una psicoterapia, generalmente se hace medicación con psicofármacos para bajar los niveles de ansiedad, y se observa si hay síntomas depresivos agregados. Las personas activas, después de los 35 años, ya empiezan con la sintomatología. Antes se lo veía en personas de más edad”, aseguró.

La licenciada Olga Gerez, asegura que no se trata de una enfermedad nueva, sino de un acomodamiento de los problemas a los tiempos que transcurren.

“Ninguna enfermedad es nueva. Lo que pasa es que se van acomodando a las sociedades, a las épocas, al momento y también tiene las particularidades propias de cada persona, no hay nada que sea absolutamente nuevo. Lo que sí sucede es que se van uniendo determinados síntomas. Por ejemplo, antes se hablaba solamente de manías y depresión, ahora aparecieron los trastornos bipolares, no es nuevo, pero se lo habla como novedad por el impacto. Hay síntomas de distintas enfermedades que después se unen por cuestiones personales o sociales de las personas y aparecen como enfermedades nuevas.

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