Si hay un agravio a la vida, esa es la desnutrición infantil. Ojos enormes y desproporcionados. Bracitos largos y en extremo delgados. Barriguita abultada pero vacía. Mirada perdida y sin brillo. Ese es el rostro de muchos niños en Gualeguaychú.
La desnutrición infantil nunca es una única fórmula, sino un cóctel en el que se combinan la pobreza extrema, la falta de hábitos, la falta de acceso a la educación, un contexto de pésimo saneamiento ambiental y las históricas deficiencias del sistema de salud y una injusticia social galopante.
La Guía para la Alimentación Infantil del Ministerio de Salud de la Nación define: “La alimentación de un niño implica satisfacer sus requerimientos nutricionales y es además uno de los elementos primordiales para lograr su crecimiento y desarrollo armónico e integral como persona”.
Por eso, desde la Dirección de Salud de la Municipalidad de Gualeguaychú se creó el Abordaje Municipal Interdisciplinario de la Nutrición Infantil (Amini).
El Amini nació en agosto de 2008 “con el objetivo de darle una respuesta a la problemática de los trastornos nutricionales en los niños”, explicó el Dr. Esteban Martín Piaggio, subsecretario de Desarrollo Social y Salud.
El trabajo ha sido arduo. “Más de cien profesionales realizan una labor interdisciplinaria, teniendo en cuenta que las causas de la desnutrición son múltiples, no es sólo la falta de alimento”, explica Piaggio y apunta: “En cada uno de los ocho Centros de Salud hay un comité de AMINI que trabaja interdisciplinariamente con la familia de cada niño que tiene problemas de nutrición. Cada comité se reúne una vez por semana para debatir casos y trazar líneas de acción”.
Esto es así, porque se sabe que en el periodo que transcurre entre la gestación y los dos primeros años de vida el déficit de nutrientes indispensables deja secuelas generalmente irreversibles.
Inicialmente es la mala alimentación, pero luego se suman otros problemas conexos como la pérdida de peso y el debilitamiento general que los expone a un riesgo aún más alto de enfermedades infecciosas -por ejemplo, la diarrea-, que agravan el cuadro de desnutrición. Las secuelas se observan en un déficit en la talla y en muchos casos en un retardo definitivo del desarrollo intelectual.
El Amini en Gualeguaychú llegó en un momento muy oportuno. Primero porque se carecía de estadísticas. Aunque cueste creerlo, en el 2008 no se sabía cuántos niños desnutridos existían en la comunidad. Primero conocer para luego actuar. No hay otro camino.
Los resultados del programa, que fue premiado por el Senado de la Nación como mejor “Proyecto Municipal 2009”, fueron contundentes y permitió –sin especulación- generar líneas de acción básicas para revertir esta triste realidad.
“Gracias al trabajo de promoción, educación y prevención la tasa de incidencia de la desnutrición en Gualeguaychú (casos de nuevos chicos desnutridos) ha caído al 50 por ciento y se recuperaron más de 400 niños”, da cuenta Piaggio de la dimensión que debieron abordar en términos humanos y sociales.
“La lucha contra la desnutrición es una política de Estado y un estandarte de la administración del intendente Juan José Bahillo”, sostiene Piaggio y lo refuerza con el dato que desde el 2007 se mantiene con un gran apoyo y hoy es una de las políticas socio-sanitarias más firmes de la gestión”.
Sobre un total de 10.560 niños atendidos en los Centros de Salud Municipales están incluidos en el Programa Amini el 2,5 por ciento, y de ese porcentaje más de 400 chicos están recuperados, por lo que Piaggio asegura que “la desnutrición está en descenso y hoy para Gualeguaychú no es una problemática porque hay pocos casos y son leves”.
En septiembre se realizará una ronda de ateneos que se hace todos los años, donde cada comité presentará sus casos y se cerrará con un ateneo brindado por el subsecretario de Salud con los datos globales de toda la ciudad.
“La contención económica, social, psicológica, médica que se les da a las familias tiene un resultado sumamente favorable en la recuperación de los pacientes”, explica Piaggio, y agrega: “El trabajo es con toda la familia, no sólo con los chicos. Todos participan en talleres de cocina, de huerta comunitaria, de grupo, y actividades que ayudan a revertir la problemática de la desnutrición en los chicos”.
Sobrepeso y obesidad
A mediados de 2009 se comenzó a trabajar con el sobrepeso y la obesidad de los menores, que también son trastornos importantes que se detectan en muchos chicos. El trabajo se realiza de manera interdisciplinaria y con las familias. “Al igual que con la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad son dos problemáticas serias que hoy se detecta en muchos niños”, aseguró Piaggio.
En nuestro país es necesario producir un cambio de raíz en las políticas y la administración de la salud pública, así como avanzar en su coordinación con el sector privado. La solución integral del problema exige, además, que los centros de salud no dependan de la provincia, porque la atención primaria debe ser coordinada desde los municipios. En desnutrición infantil, la comuna ha sido –con menos recursos- más eficiente que la provincia.

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