La entidad sostiene que la caída europea generó menores precios y más competencia externa.
En una nota publicada por el matutino la Nación, Caimi indicó que a esta situación se sumó la crisis europea, que provocó una caída en el consumo. “Por todo esto, los precios internacionales están planchados y lo seguirán estando en el mediano plazo”, dijo el empresario.
Datos del Ministerio de Agricultura de la Nación muestran que los precios de exportación del sector no sólo se han mantenido planchados, como dice Caimi, sino que han caído.
En 2011, cada tonelada de aceitunas nacionales de mesa se exportó a un precio promedio de 1427 dólares, 7,5 por ciento menos que en 2010 y 18,1 por ciento menos que en 2008.
Los precios del aceite de oliva sufrieron una caída aún más marcada: en 2011, cada tonelada se exportó a 3158 dólares, el precio más bajo de los últimos ocho años y 23,5 por ciento menor que el valor récord alcanzado en 2008.
La crisis europea ha repercutido también en una mayor competencia para el sector olivícola nacional, cuya producción se centra en Catamarca y las provincias de Cuyo. “España está presionando fuerte para colocar sus productos en Brasil, que es uno de nuestros principales mercados. Para ello cuentan con dos ventajas importantes: el costo del flete marítimo, que es casi un 50 por ciento de lo que sale poner mercadería de La Rioja en San Pablo, y los subsidios de la Unión Europea, que representan casi un 30 por ciento del valor, en el caso de aceite de oliva. El otro gran mercado de exportación de Argentina es Estados Unidos, pero allí ya casi no se puede competir en precios”, aseguró Caimi.
Factores internos
Los empresarios aseguran que hay factores internos que agravan aun más la situación del sector olivícola nacional y que es una de las principales actividades económica de Catamarca y La Rioja y tiene un peso importante en las economías de Mendoza y San Juan.
“Los precios de los insumos más importantes subieron 280 por ciento desde 2005, mientras que el dólar lo hizo en el orden del 43 por ciento. El margen de rentabilidad se pulverizó y hoy el sector está trabajando a pérdida. Esta próxima cosecha se ve muy complicada por el altísimo costo de la mano de obra y por la dificultad para poder importar máquinas cosechadoras, debido a las licencias no automáticas. Es muy probable que buena parte de la producción no llegue a cosecharse”, dijo Caimi.
Comentá la nota