En el marco de una campaña nacional, se desarrolló en Mar del Plata una jornada para exigirle al gobierno nacional que controle los precios. La escalada de los valores de los productos básicos golpea a la sociedad en general y a los sectores más humildes en particular.
La campaña se lanzó en todo el país. "El gobierno nacional tiene la obligación de aplicar la necesaria regulación estatal en defensa de todos nosotros. Debe evitar que pocas empresas -muchas de ellas multinacionales- se enriquezcan a costa del bolsillo de los trabajadores y los sectores populares, que hacen malabares para llegar a fin de mes", explica el volante que se entregó durante la jornada de ayer.
En este sentido, detallaron la concentración económica de empresas como Aluar, que nuclea el 100% del mercado del aluminio; La Serenísima, que concentra el 60% de los yogures, el 47% de la leche fluida, el 26% de las galletitas dulces; Kraft (ex Terrabusi), que concentra el 40,6% de las galletitas saladas y el 26,3% de las dulces; Brahma que nuclea el 81,4% de la cerveza (Quilmes, Palermo, Andes, Norte, Bieckert, Stella Artois, Patagonia y Liberty). Además, señalaron que tres empresas (Carrefour, Disco-Jumbo y Coto) controlan el 90,4% de los super e hipermercados en la provincia de Buenos Aires.
En este sentido, explicaron que "las empresas se enriquecen a costa nuestra, con la complicidad de las autoridades nacionales. Pero además, nos mienten en la cara. Los últimos números del Indec muestran que una persona adulta requiere mensualmente 166 para no estar por debajo de la línea de la indigencia. Sin embargo, los estudios de control de precios que realizamos durante los meses de marzo y abril -los mismos meses que tomó en cuenta el gobierno- echa por la borda esa mentira: hoy una persona necesita de 370 para simplemente alimentarse, cerca de un 120% más de lo que quiere hacernos creer el gobierno nacional".
El relevamiento realizado en Mar del Plata fue realizado durante dos meses en los supermercados ubicados por las avenidas Luro e Independencia. "Comprobamos que semanalmente se remarcan los precios, aunque sean centavos, en productos esenciales como la leche, el harina, huevos, carne y aceite. Además, otra práctica que detectamos es que se limita la compra con uno o dos productos por cliente". La situación, se dijo, no es igualitaria con el aumento de salarios.
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