Advierten que harán "un repudio masivo", pero que no pasarán la frontera.
La Asamblea de Gualeguaychú está lista para marchar. Mañana hará la movilización anual en contra de Botnia, la primera después del fallo de la Corte de La Haya. Los organizadores hablan de convocar "al menos a 80.000 personas" para repudiar un dictamen que consideran "un cachetazo" para la lucha ambiental.
Pretenden así dar un "golpe simbólico" antes de decidir el futuro del corte de Arroyo Verde, que empezó a dividir a la ciudad. Antes subirán al puente internacional, leerán un documento para cuestionar duramente a Uruguay y también criticar "la inacción" del Gobierno. Todo frente a un fuerte operativo de seguridad uruguayo, que dice temer que los asambleístas intenten llegar a Fray Bentos. Los ambientalistas ayer lo tomaron como una provocación. "Lo que dicen es un disparate, una verdadera locura. Nadie va a cruzar a Uruguay. Es para amedrentar a la gente. Y que no vaya a la marcha", se quejó ante La Nacion el coordinador de la Asamblea, Roberto Marchesini.
Eso sí, aseguró que los vecinos están dispuestos a "endurecer el cuero" en esta nueva etapa. "A Uruguay hay que empezar a tratarlo como un Estado violador", reclamó. Y agregó: "Si Cristina Kirchner no lo hace, la Historia la recordará como una traidora". Cada ambientalista repetirá, una y otra vez, esa misma frase en la marcha de mañana.
A las 13, todos estarán juntos en la ruta. Habrá una oración ecuménica. Ya invitaron al obispo local, Jorge Lozano, y al rabino Segio Bergman. A las 14 comenzará la movilización. Una hora después prometen estar sobre el puente.
A esa misma hora, una flota de lanchas zarpará del puerto local, con banderas propias y una balsa hecha con 5000 botellas de plástico. Llevará un gran cartel. Dirá: "Finlandia, a su patria".
Los líderes de la marcha, mientras tanto, hablarán en la ruta. Además de la condena a Uruguay y la exigencia política al Gobierno, pedirán que haya un bloqueo comercial para Botnia y que el gobernador entrerriano, Sergio Urribarri, se comprometa a tomar medidas económicas severas en el intercambio económico con el país vecino.
Urribarri ya invitó a los ambientalistas a una reunión. La Asamblea la condicionó a que conteste una carta en la que le exigen explicaciones sobre un tren que unirá Concordia con la localidad uruguaya de Salto. Los ambientalistas temen que sea usado para trasladar madera para Botnia. Por temor a las reacciones, Urribarri ayer suspendió la inauguración de ese tren, prevista para hoy.
Los asambleístas están unidos en todos reclamos, pero empiezan a divergir en las formas, sobre todo respecto al bloqueo del puente. Por eso preparan otra reunión para cuando haya pasado la marcha. Será pasado mañana, por la noche. Allí le darán forma definitiva a la asamblea "extraodinaria y ampliada" del 2 de mayo, que adelantó La Nacion. Ese día debatirán el futuro del corte.



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