Dos ladrones aguardaron al propietario de la estación de servicio de Pringles y Trabajadores, observaron la clave electrónica de acceso que marcaba y la copiaron para entrar a la oficina. Allí lo amenzaron con un arma, lo maniataron y le taparon la boca con una cinta. Se llevaron entre 30 y 40 mil pesos sin ser advertidos por empleados y clientes.
Dos hombres de entre 25 y 30 años entraron al comercio sin llamar la atención de los presentes y se dirigieron al baño que está cerca del acceso a la oficina privada de los propietarios. Allí, esperaron al dueño, Pablo Alberto Blanco y observaron atentamente la clave que el empresario marcaba en el acceso electrónico que impide el ingreso de extraños a la oficina. Luego, los asaltantes repitieron la numeración que habían visto e ingresaron sin problemas. Una vez dentro de la oficina, lo amenazaron con un arma 9 milímetros, lo ataron de pies y manos y le taparon la boca con cinta de embalar. Una vez que terminaron de reducir al empresario, se llevaron 25 mil pesos que estaban sobre la mesa y que estaban siendo contabilizados por la víctima, y alrededor de 5 mil pesos más en cheques, según la información policial, aunque el dueño aseguró a El Popular Medios que la suma total se acerca a los 40 mil pesos. Finalmente los ladrones huyeron pasando absolutamente desapercibidos. Luego, el empresario logró moverse hasta el teléfono y comunicarse con los empleados que estaban en el local, a través del número interno. Todavía con la boca encintada, trató de advertir con balbuceos que algo inusual acababa de ocurrir. Los trabajadores nunca imaginaron lo que efectivamente había pasado ya que la tranquilidad reinó todo el tiempo en el comercio, como si fuese un día más y creyeron que el hombre se había descompuesto. Al subir, vieron al propietario maniatado y con la boca encintada y lo liberaron.
La causa fue caratulada como "robo calificado y privación ilegal de la libertad" e interviene la fiscal Susana Alonso.
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