La víctima fue auxiliada por un barrendero alrededor de las 6 de ayer. La naturaleza de las ataduras hizo imposible que Wu pudiera desatarse, ni deslizarse hasta un teléfono.
La víctima –un hombre joven- pasó atado toda la noche, que fue bastante fría. Al hombre también lo amordazaron, así que se estima que pateó la puerta que da sobre la calle Vignau desde donde lo escuchó el barrendero. Grande fue la sorpresa de las empleadas del autoservicio cuando fueron llegando a las 8 a cumplir con su turno de trabajo y se encontraron con la novedad y la presencia de efectivos y móviles policiales –entre ellos los de Científica- que relevaban el lugar en busca de huellas. Ayer la Policía manejaba algunos datos que apuntarían al esclarecimiento.
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