Héctor y Mauricio Brandán, propietario y trabajador respectivamente de un local RapiPago ubicado en Samuel Molina y Avellaneda, fueron víctimas el martes pasado por la noche de otro preocupante hecho de inseguridad.
En conversación con El Esquiú.com, Héctor Brandán -quien sufrió el atraco en carne propia- relató la difícil situación que le tocó vivir y disparó fuertes críticas contra las autoridades por la creciente ola de inseguridad.
“Estaba cerrando la caja y contando el dinero recaudado en el día -la cifra robada incluye varios días de recaudación- cuando un hombre entró al local con un casco de motocicleta puesto en la cabeza; no me dio tiempo a decir nada cuando se levantó el casco, sacó un revólver y me apuntó por encima del vidrio del mostrador ordenándome que pusiera todo el dinero en una bolsa”, explicó Brandán.
Mauricio Brandán, hermano y propietario del local, se encontraba afuera y vio todo lo que sucedía en el local; en un intento por “apresar” al ladrón cerró la puerta desde afuera. La situación alcanzó un dramático nivel de tensión cuando, alertado por el portazo, el delincuente amartilló el arma apuntándole a la cabeza al hombre detrás del mostrador.
En ese momento, relató Héctor Brandán, “decidí que no valía la pena oponer resistencia y agarré todo el dinero que tenía a mano y se lo entregué para que se fuera de una vez”.
Al salir del lugar con la suma superior a 30.000 pesos, el ladrón subió a una motocicleta conducida por un cómplice que lo estaba esperando para darse a la fuga; sin embargo, antes de que pudieran huir, Héctor Brandán salió a la calle, tomó una piedra de gran tamaño y se la arrojó a los ladrones, aunque no pudo acertar el golpe. “Capaz que le pegaba y lograba pararlo, en ese momento no pensás nada, solamente actuás con mucha bronca por lo que te pasa”, aseguró Brandán sobre el final del episodio. Horas después, efectivos policiales lograron detener a un sospechoso por el atraco, pero quedó en libertad tras descartarse su participación en el robo.
La sensación
Consultados sobre los hechos de inseguridad registrados en el barrio, la familia Brandán coincidió en que se ha notado un catastrófico descenso en la confianza de la gente para salir a la calle y trabajar. “Antes, uno escuchaba sobre un robo o un asalto en algún lugar del barrio y era para decir ‘che, viste lo que pasó’, pero ahora ya no es así, todos los días tenemos un hecho de inseguridad en el barrio; arrebatos violentos a mujeres grandes, robos en varias casas, tiroteos en la plaza del barrio, todo se ha ido degradando muy rápidamente en los últimos tiempos, uno ya no sabe qué hacer ni con qué se va a encontrar”, lamentaron Héctor Brandán y su madre en diálogo con El Esquiú.com.
En este tenor, los Brandán resaltaron la falta de respuesta de las autoridades para brindar soluciones de impacto para los constantes hechos de inseguridad
En este sentido, los asaltados remarcaron la falta de efectivos que patrullen el barrio, tanto en móviles como a pie para, como mínimo, poder atestiguar los hechos delictivos y actuar en consecuencia. Por otro lado, cabe remarcar que el local de cobro cuenta con un seguro de una empresa que no trascendió hasta el momento, aunque se pudo conocer que cubriría sólo una parte del cuantioso atraco.
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