Los ladrones esperaron a que terminara la misa vespertina del domingo para cometer el hecho.
Mediante amenazas, los ladrones llevaron a los damnificados hacia la parte trasera. Según la Policía, a la mujer (49) que acompañaba al sacerdote en ese momento la encerraron en un baño de la Catedral, mientras que al padre Carlos (63) le ataron las manos con un hilo que encontraron en el lugar y se lo llevaron hasta la casa parroquial ubicada detrás de la iglesia.
Una vez allí le dijeron que les entregue dinero. También lo encerraron en un baño de la vivienda y antes de retirarse se llevaron una CPU, que guardaba el sistema de video filmación.
Incluso destrozaron una cámara de seguridad. El accionar de los delincuentes llamó la atención de la Policía, ya que de forma inicial y conforme a la denuncia del cura no se habrían apoderado de efectivo ni de otros objetos de valor, más que de un CPU.
Se esperaba que el sacerdote se acercara a la Comisaría Primera para ampliar la denuncia y confirmar si efectivamente fue el CPU lo único que se llevaron, o bien otros elementos formaron parte del botín robado. Por fortuna, los ladrones no golpearon a los damnificados.
El padre Carlos ya había atravesado una situación similar cuando en el horario de la misa del pasado domingo 22 de abril, desconocidos robaron dinero de la casa parroquial de la Catedral. Ingresaron al patio interno, hicieron un agujero en un alambrado que hay sobre una pared y violentaron puertas. En su momento se especuló con la posibilidad de que los delincuentes hayan ingresado desde la Catedral, en plena misa, por una puerta lateral que conduce directamente al patio.
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