En el abanico de actividades comerciales que son blanco frecuente de la inseguridad, también figura una heladería donde un asalto terminó de manera curiosa y no sólo porque se logró rápidamente la captura de un sospechoso, sino por el indicio que permitió apresarlo
Efectivamente, al arribar al local comercial los efectivos de la Comisaría Segunda se entrevistaron con una mujer que estaba atendiendo al público, quien relató que unos minutos antes había ingresado un sujeto que la amenazó y le exigió la entrega de la recaudación.
Pero a pesar de la intimidación -el delincuente no habría exhibido ningún arma- la mujer no se paralizó y salió corriendo del comercio mientras pedía auxilio a gritos. Ante esa reacción el sujeto se dio a la fuga.
Además de recordar que el ladrón medía un 1,80 metros de estura, tenía el cabello corto y de color castaño claro, vestía un pantalón y una campera de color gris y llevaba un bolso con motivos azules y grises, la víctima también registró en su memoria visual el faltante de varias piezas dentarias en la boca del desconocido. Con esa descripción fisonómica, los policías salieron en busca del sospechoso.
Unos minutos después, en la intersección de las calles Bernardo de Irigoyen y Alem, aprehendieron a un joven de 28 años, domiciliado en Capital Federal, como presunto autor del asalto. Por el caso, caratulado “Tentativa de Robo”, el sujeto fue alojado en una dependencia policial a la espera de su traslado hacia el edificio del Ministerio Público para presenciar una audiencia ante la fiscal de turno Isabel Carniel.
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