Asagir financió estudio del INTA Anguil para combatir el daño provocado por las palomas

La Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y el INTA Anguil comenzaron a trabajar de manera conjunta para hacer frente a una de las amenazas más importantes que tiene el cultivo de girasol desde hace unos años: las palomas.

La Pampa es una de las provincias que, de acuerdo al área que le destina al cultivo, más ha sufrido el daño que ocasionan las aves. Por eso, toda la cadena girasolera representada en Asagir decidió financiar una propuesta de la EEA Anguil que tiene como principales objetivos concluir datos más certeros sobre daño y unificar metodologías de investigación para llegar a propuestas concretas que puedan adoptar tanto los estados provinciales como el nacional a la hora de combatir la plaga.

De acuerdo a la información que maneja la entidad, de un potencial de 2,3 millones de hectáreas, esta campaña se sembraron 1,85. Unas 200 mil de esa diferencia de superficie es atribuible al hostigamiento de las palomas. Si se considera un rinde promedio de 1,8 tn/ha, la pérdida alcanzaría unas 360.000 toneladas de girasol, que a un precio de 450 U$S FOB, significan 162 M de dólares de pérdida.

El uso de defoliantes químicos aplicados en el período posterior al estado de madurez fisiológica del cultivo permitieron, en los trabajos del INTA Anguil en La Pampa, reducir el período de exposición del cultivo de 21 a 5 días. Eso ha traído como beneficio que el daño se reduzca de 9% a 3.5% en tratamientos testigos.

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