La Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y el INTA Anguil comenzaron a trabajar de manera conjunta para hacer frente a una de las amenazas más importantes que tiene el cultivo de girasol desde hace unos años: las palomas.
De acuerdo a la información que maneja la entidad, de un potencial de 2,3 millones de hectáreas, esta campaña se sembraron 1,85. Unas 200 mil de esa diferencia de superficie es atribuible al hostigamiento de las palomas. Si se considera un rinde promedio de 1,8 tn/ha, la pérdida alcanzaría unas 360.000 toneladas de girasol, que a un precio de 450 U$S FOB, significan 162 M de dólares de pérdida.
El uso de defoliantes químicos aplicados en el período posterior al estado de madurez fisiológica del cultivo permitieron, en los trabajos del INTA Anguil en La Pampa, reducir el período de exposición del cultivo de 21 a 5 días. Eso ha traído como beneficio que el daño se reduzca de 9% a 3.5% en tratamientos testigos.
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