Trabajo, fortaleza, esperanza, la vida de los niños y la de los ancianos fueron las intenciones más recurrentes ayer en la multitudinaria procesión de San Cayetano. La celebración comenzó a primera hora de la madrugada, cuando el arzobispo José Luis Mollaghan declaró santuario a la iglesia de Buenos Aires 2150, y culminó con una misa en una plaza Libertad repleta de fieles.
La emoción máxima llegó cuando la imagen del santo salió a la calle, por primera vez llevado en andas por los mismos fieles (otros años lo trasladó un auto), pero esta vez fue la gente la que se turnó para transportar la estatua a través de las seis cuadras que distan de la iglesia a la plaza.
Las peticiones. Unos cantaban, otros rezaban el Rosario o musitaban oraciones mirando la imagen del santo.
“Por mi trabajo”, “para dar gracias porque lo conseguí, “para que no le falte a nadie el sustento” y otros miles de pedidos se repitieron durante la caminata.
En una vibrante homilía, el arzobispo instó a los fieles a pedir a San Cayetano “proteger la vida de los niños ya nacidos y de los niños por nacer”.
También llamó a los cristianos a defender la vida y promover el bien en la sociedad, “sin temor a mostrar públicamente los valores”.
En clara alusión al debate por la ley del aborto, Mollaghan señaló que “el niño por nacer es un ser vivo que se gesta en el seno de su madre y nunca un injusto agresor”.
Alentó a profundizar en la fe y conocer la enseñanza social de la Iglesia “para que la formación de la conciencia permita descubrir y reconocer el atractivo de la vida desde la concepción”.
Luego se dirigió especialmente a los laicos, “llamados a participar en la vida pública y que, por lo tanto, no pueden eximirse de actuar, ni pueden ser discriminados por ser
cristianos”.
Declaró, además, la necesidad de que los creyentes “den testimonio de los valores humanos y evangélicos” y pidió por una sociedad donde “se nos escuche”.
Nueva parroquia. El arzobispo sorprendió a todos cuando anunció públicamente que el ahora santuario San Cayetano será proclamado parroquia en diciembre próximo.
“Antes era un templo donde se rendía culto a Dios y dependía de la parroquia San José”, explicó el nuevo rector.
También contó que el arzobispo pidió expresamente que desde San Cayetano se apoye la labor de Cáritas para “ayudar a los más necesitados”.

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