El curso de agua es utilizado para abastecer el 90 % de la provisión de agua potable. La causa sería los desechos que arroja un taller mecánico
De todas maneras, desde la Cooperativa de Agua y Energía aclararon que la calidad del líquido que llega a los hogares es buena, aunque demanda mayores esfuerzos potabilizarla.
Los primeros en advertir sobre el mal estado del importante curso de agua, cuya nacientes se encuentran en un radio de 1500 metros del lugar donde la cooperativa construyó un dique de retención para bombear el vital líquido, fueron los alumnos de la Escuela Nº 473 al realizar un trabajo para la ferias de ciencias, durante la segunda mitad del año lectivo pasado. Las conclusiones demostraron la existencia de, principalmente, derivados del petróleo.
Sin piletas
La situación se agravó y quedó confirmada luego de que los responsables del centro de esparcimiento turístico El Refugio, que posee dos piletas, tuvieron que posponer la habilitación de la temporada de verano por la gran cantidad de aceite que se había acumulado en las piscinas, que se abastecen del arroyo.
Una de las naciente del Macuco esta localizada prácticamente en el centro urbano y la otra proviene de una chacra cercana.
Mónica Barredo Verón, integrante del grupo ecologista Minavi ( Misiones, Naturaleza, Vida), expresó: “La contaminación de este arroyo cada vez es más preocupante, data de años pero últimamente la situación se hace más evidente y perjudicial. Prácticamente todos los habitantes del centro urbano dependemos de este cauce para tener agua potable. Hemos recorrido el arroyo y aparentemente la causa sería el vuelco de aceites y filtros usados desde un taller mecánico”.
Y añadió: “Con las últimas lluvias y por el desnivel del terreno, el caudal se incrementa y arrastra todo tipo de desperdicios hacia el arroyo. La primera contención es el dique de la planta potabilizadora de agua potable, donde además se utiliza para el llenado de piletas”.
El gerente de la Cooperativa de Agua y Energía, Pedro Álvarez, señaló: “Estamos al tanto del problema de contaminación, principalmente por aceite. En la planta potabilizadora seguimos de cerca la calidad de agua del arroyo, que luego de la lluvias se agrava considerablemente, pero luego de los procesos de decantación y filtrado, la calidad del agua que obtenemos es apta para el consumo humano”.
Agregó que se realizan “periódicamente los análisis del agua que sale de la planta potabilizadora, las muestras se toman en distintos canillas del centro urbano y están dentro de los parámetros de calidad. Eso sí, para la cooperativa significa más insumos y más tiempo para convertir el agua en potable”.
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