Los de arriba y los de abajo

Dos grupos comparten el reciclado en el relleno sanitario, con sus propias particularidades. Una convivencia difícil que tiene como trasfondo un conflicto latente. De ese escenario complejo es que se pueden explicar los incendios que se han producido en el predio y parte también la confrontación con las actuales autoridades municipales.
El servicio de reciclado de los residuos sólidos en la ciudad está en pleno debate: entre la privatización y la cooperativización, entre la postura de la municipalidad y la de la Coopeplus en torno al convenio que los autoriza a realizar esa labor. Sin embargo, detrás de las discusiones, en el relleno sanitario está la clave a analizar sobre los por qué de tantas idas y venidas. Y un conflicto latente entre grupos de trabajadores y diferentes concepciones para llevar adelante un mismo trabajo. Actualmente conviven, pero también disputan, dos grupos. Los continuos incendios que se produjeron en los últimos meses tanto de galpones como de la planta en la que estaba instalada una moderna máquina, son parte de ese escenario que permanece casi oculto.

Los primeros.

Uno de los grupos es el denominado "los de arriba". Hace quince años comenzaron a trabajar en el reciclado, o mejor dicho en la separación de la basura, en el relleno, y se ubicaron en el ingreso al predio, en la parte más elevada. Así comenzó esta actividad entre cartones, latas y plásticos, sin elaboración ni procesamiento. Pero fueron ganándose un lugar. Hoy son unas veinte personas con sus propios códigos de convivencia y un lugar ganado. Son quienes venden parte del material al intermediario que negocia los grandes volúmenes en Buenos Aires.

En su momento, durante la intendencia de Oscar Mario Jorge, se les construyó un galpón y se les dio indumentaria -guantes, calzado-, pero no fueron contratados. Sólo se los habilitó para hacer el reciclado, manteniendo sus condiciones de precariedad.

La cooperativa.

Hace unos cuatro años, en el predio del relleno, pero en la parte "de abajo" hacia la zona de la laguna Don Tomás, comenzaron varias familias a hacer también el mismo trabajo. Ocuparon terrenos y empezaron a "cirujear". Con ese ingreso de "los de abajo" comenzaron los conflictos.

De acuerdo a los testimonios de quienes conviven en ese lugar, relevados por el programa radial "Bajá un cambio", en algún momento los de "arriba" hablaron con los de "abajo" y se llegó a un acuerdo tácito de repartirse los horarios para el reciclado. Una manera de coexistir.

Hace unos dos años, comenzaron a relacionarse con los de "abajo" dirigentes de Luz y Fuerza La Pampa y del Movimiento Territorial de Liberación (MTL). Entonces comenzó a promoverse la idea de una cooperativa con ese sector.

Los dirigentes y los trabajadores de "abajo" avanzaron con la conformación de una entidad para hacer el trabajo en conjunto. Pero no fueron integrados los de "arriba". Cada uno tiene su explicación: unos hablan de las prevenciones de los de "abajo", sobre todo ante una actividad de supervivencia en la que juntan hasta 350 pesos por semana, y perder trabajo es perder la comida; otros que los dirigentes y los de "abajo" organizaron la cooperativa con sus autoridades y cuando se acercaron los de "arriba", ya estaba "todo cerrado". También hay diferencias metodológicas: los de "arriba" son más sistemáticos en el trabajo.

Incendios.

A fines de 2009 se produjo el primer incendio. Desconocidos quemaron el galpón de los de "arriba", estropearon la instalación eléctrica y los obligaron a trabajar a oscuras. Pidieron al municipio, en ese entonces en manos del radical Francisco Torroba, que fuera reparado, pero no recibieron respuesta.

Fue entonces que con la municipalización de la recolección de la basura por la intendencia de Torroba se comenzó a ver la posibilidad de avanzar con el tema del reciclado. La cooperativa, Coopeplus, le llevó la idea a los funcionarios y éstos avanzaron con ese proyecto y ese grupo, tal vez sin conocer en profundidad las complejas relaciones humanas y económicas -de subsistencia- de quienes compartían el relleno.

Cuando comenzó a materializarse la construcción de la planta de reciclado, empezó a manifestarse el conflicto hasta ese momento latente. Y hubo varios incendios más, uno de los últimos inutilizó la máquina comprada desde la comuna. En medio, el riesgo para unos y otros de perder la base de su subsistencia. Un proyecto bueno en sí, pero cuya implementación y aplicación presentaba algunos huecos.

Cambio de gobierno.

Entretanto, Torroba perdió las elecciones en manos del justicialista Luis Larrañaga, y en diciembre, poco antes de dejar el municipio, firmó un convenio con la Coopeplus -los de "abajo"- delineado en poco tiempo y sin consensuar con los de "arriba". Hasta poco antes, los de la Coopeplus reclamaron que esos recicladores fueran incorporados casi como empleados de la comuna.

Desde entonces, Larrañaga no ha sabido qué hacer con un convenio que le "quema las manos". Y que los concejales del Frepam atizan no sin intenciones políticas. Ya sea por su concepción ideológica o por querer sacarse un problema de encima, llegó a decir que se podía privatizar ese servicio. Por ahora, a pesar de la promesa de un nuevo convenio, el conflicto sigue latente.

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