Arribó la lancha rápida ARA “Intrépida” para entrar en reparaciones

Ayer a la mañana la lancha rápida ARA “Intrépida” amarró en Puerto Belgrano donde permanecerá hasta diciembre para someterse a un carenado completo, cambio de tres motores y un recorrido del cuarto motor.
PUERTO BELGRANO, GACETA MARINERA.- “La última vez que estuvo acá en Puerto Belgrano fue en 1998 cuando se le hicieron todas las modificaciones del lanzador Exocet, porque originalmente esta lancha no tenía lanzador de misiles, tenía dos cañones de 40 mm, el cañón de 76 mm y los tubos lanzatorpedos. En esa oportunidad le agregaron los dos lanzadores de Exocet” explicó su actual comandante, capitán de corbeta Carlos Alberto Soto.

Durante la primera etapa del proceso se cambiarán los motores y el 28 de agosto la “Intrépida” ingresará en dique donde permaneceré aproximadamente un mes, etapa en la cual se efectuará el carenado y la alineación de motores.

La dotación de la unidad está compuesta por 37 personas (comandante, segundo comandante, tres oficiales y 32 suboficiales y cabos). “Para esta navegación tuvimos embarcados en comisión dos guardiamarinas, dos buzos salvamentistas y una enfermera. Uno aprovecha estas etapas de navegación para embarcar oficiales más modernos para que adquieran mayor experiencia y conocimiento náutico” agregó Soto.

Zarparon la semana pasada de Ushuaia acompañados por la corbeta ARA "Granville" como buque de apoyo. Este tipo de unidades no está diseñada para hacer navegaciones tan largas, no es una nave oceánica y por eso requiere del apoyo de otra unidad que los asista, en especial en lo que respecta a ayuda meteorológica. Si las mismas resultan ser óptimas, son aprovechadas para abrirse un poco más de la costa y poder así acortar el trayecto.

“El día que zarpamos nos agarró un temporal en el canal de Beagle a la altura del Puerto Español, lo cual nos obligó a fondear. Estuvimos un día esperando la ventana meteorológica y cuando llegó avanzamos y pudimos efectuar el cruce hasta comodoro Rivadavia donde nos reabastecimos de combustible y agua y esperamos. Cuando bajó el viento, al rededor de las 19.30 volvimos a zarpar hasta arribar a esta dársena”, contó Carlos Alberto Soto.

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