Más de un manifestante reconoció que ser parte de esta movilización significa un “arrepentimiento” de lo que se hizo mal y las ganas de torcer el rumbo. “Jueces independientes”, “basta de inflación”, “basta de mentiras y corrupción”, “empleo”, algunas de las consignas que resonaron.
“La culpa de lo que tenemos es de todos, nosotros votamos lo que hoy nos representa; pero podemos decidir cambiarlo”. Estas palabras corresponden a una licenciada en Trabajo Social, Soledad, y resume quizá el espíritu de esta movilización. “La protesta es autocrítica”, aseguró la joven, quien en la misma línea consideró que el 8N puede ser parte de un cambio.
Los jóvenes siempre presentes; sin embargo, la presencia de gente adulta fue significativa. María del Carmen comentó que fue directora en distintas escuelas durante cuarenta años, ahora está jubilada y remarcó que frente a la insistencia de que hay un proyecto nacional y popular “concibo que no es así”.
Bajo un pedido expreso de “justicia” se hicieron presentes los papás de muchos jóvenes que han sido, en el último tiempo, víctimas fatales de la inseguridad y de la injusticia que persiste en la provincia.
Osvaldo Quiroga, el papá de Matías asesinado a pocas cuadras de la Bolsa de Comercio en el supermercado Carrefour en Godoy Cruz y Roberto Blasco, papá de Micaela a quien encontraron muerta en su departamento en Ciudad el pasado 18 de julio, son algunos de los que participaron.
En coincidencia con muchas otras personas consultadas, el papá de Matías consideró que “esto –refiriéndose a la protesta del 8N-, de alguna manera, es un arrepentimiento de mucha gente frente a tanto avasallamiento”. Por su parte, el papá de Micaela Blasco prefirió no pronunciarse frente a la prensa y simplemente se mostró con un cartel pidiendo “justicia por Mica Blasco”.
Cerca de las 20.30 se pidió un minuto de silencio. Se frenaron las palmas. Los cánticos. Los cacerolazos. Luego los aplausos, luego el himno, abrazos y más palmas.
Mucha gente manifestó la emoción de sentirse en un reclamo colectivo, en compañía, encontrando un modo de expresar lo que sienten cotidianamente.
María del Carmen, apuntó que “nos guste o no, la presidenta tiene que seguir gobernando hasta el 2015 pero pedimos que tuerza el camino”. En esa línea, la mujer dijo que sería importante que “baje los decibeles de soberbia”.
Soberbia. Inflación. Desempleo. Corrupción. Injusticia. Sin libertad de expresión. Las palabras que quedaron resonando en el comienzo de este 8N.
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