Al-Assad golpea en varios frentes y advierte que "no caerá"
DAMASCO.- Aunque no del todo ajenos a la controversia de las caricaturas de Mahoma que agita al resto de Medio Oriente, los sirios, atrapados en su propio calvario cotidiano, vivieron ayer una nueva erupción de violencia que dejó por lo menos 45 muertos, víctimas de bombardeos y de choques de las fuerzas del régimen contra posiciones rebeldes.
Las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad bombardearon la ciudad norteña de Aleppo -la segunda ciudad y el centro económico de Siria- y otras zonas del país con fuerte presencia de la oposición armada, según informó el Observatorio sirio de Derechos Humanos.
Algunos enfrentamientos se localizaron en los alrededores del campamento militar del barrio de Hanano y los helicópteros dispararon con ametralladoras en el de Bab al-Nasr, ambos en Aleppo. Otros barrios fueron objeto de bombardeos que dejaron decenas de heridos y graves daños materiales. En el mercado de la Ciudad Vieja, los comercios bajaron las cortinas y los insurgentes se apostaron en los cruces de la maraña de callejuelas mientras eran sobrevoladas por helicópteros.
Además de Aleppo, se registraron combates en la provincia de Al-Hasaka (Nordeste), cerca de la sede de la Seguridad Política de la ciudad de Ras al-Ein, mientras que tropas del régimen irrumpieron también en la localidad de Nahta, en la provincia meridional de Deraa, donde abrieron fuego con carros de combate.
Los Comités de Coordinación Local, una red de activistas de la disidencia, señalaron, por su parte, que la situación humanitaria se está deteriorando en la provincia de Homs (centro) por la falta de alimentos y material médico ante los continuos bombardeos del régimen.
Al rojo vivo
La guerra civil que vive Siria desde marzo de 2011 ya dejó unos 25.000 muertos, 2,5 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria y más de 250.000 refugiados en los países vecinos, según cifras de las Naciones Unidas. Entre las víctimas, la ONG disidente Red Siria para los Derechos Humanos indicó ayer que hubo 1822 niños y 1918 mujeres. También dio cuenta de 804 personas torturadas hasta la muerte.
Con tantas muertes y frentes de combate al rojo vivo, en una entrevista con la revista egipcia Ahram Al-Arabi, el presidente sirio se mostró, sin embargo, firme al asegurar que su régimen "no caerá", y acusó a la oposición armada de "practicar el terrorismo contra todas las instituciones del Estado".
"La solución sólo se dará con un diálogo interno", sostuvo Al-Assad, que descartó que fueran a producirse cambios "haciendo desaparecer las cabezas de los regímenes o con una intervención extranjera".
A pesar de la violencia, ayer se registraron manifestaciones contra el régimen de Al-Assad en Aleppo, Damasco, Idleb, Hama y Deraa, a la salida de las mezquitas luego de la plegaria semanal del mediodía. Lo hicieron con el lema "los bien amados del profeta en Siria son masacrados", su manera de enlazar las protestas contra el régimen y el rechazo a las caricaturas de la revista francesa Charlie Hebdo.
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