Arrancan las negociaciones para evitar que EE.UU. caiga en default

Obama redobló hoy su presión a los republicanos para que el Congreso eleve el techo de la deuda para poder aumentar el gasto público.
Tras el acuerdo sellado a fin de año para evitar que EE.UU. se hundiera en el precipicio fiscal, arrancó hoy una nueva y dura negociación entre el presidente Barack Obama y la oposición republicana para evitar que la primera economía del mundo caiga en default.

Como en el caso del precipicio fiscal, Obama está planteando el debate de la deuda de manera tal que si no llega a haber acuerdo, la culpa será de los republicanos.

Durante la conferencia de prensa que dio esta mañana, Obama explicó que lo que está en discusión no es si Estados Unidos necesita levantar el techo de la deuda para poder gastar más. Dijo que lo que está sobre la mesa es si el gobierno estadounidense va a pagar a o no los gastos que el Congreso ya aprobó. De esa manera, el jefe de la Casa Blanca impidió que los republicanos acusaran al Ejecutivo de estar buscando el aumento de límite de la deuda para poder aumentar los gastos, es decir, el déficit fiscal.

"El techo de la deuda no es una cuestión de autorizar más gastos (...) simplemente permite que el país pague los gastos a los que el Congreso ya se ha comprometido", explicó Obama.

"Los republicanos en el Congreso tienen dos opciones acá: pueden actuar de forma responsable y pagar sus cuentas, o pueden actuar de forma irresponsable", agregó.

Mas aún: Obama insistió con que EE.UU. no es un país que no paga sus deudas, y que las consecuencias de no pagar serían catastróficas.

El presidente recordó que en 2001, cuando tuvieron lugar las últimas negociaciones sobre el techo de la deuda, y los republicanos se negaron a hacer concesiones, EEUU perdió la triple A, en la calificación de su deuda de Standard & Poor's. Obama enfatizó que su país no puede ir de crisis en crisis.

Durante la conferencia de prensa, la última antes de asumir su segundo mandato el lunes próximo, Obama respondió a siete preguntas que incluyeron una sobre la fama que tiene de ser distante, frío.

El jefe de la Casa Blanca aseguró, sin embargo que es "un tipo más bien simpático", que le gustan las fiestas y que si hay problemas con los republicanos es sólo por las "marcadas diferencias políticas" que existe entre ellos.

"Ustedes saben, cuando participo de un picnic en el Congreso y los legisladores vienen a verme y se sacan fotos con su familia (en la Casa Blanca), les aseguro que Michelle y yo somos muy amables con ellos", comentó divertido. "Pasamos muy buenos momentos, pero eso no les impide ser extremadamente virulentos cuando están en el Congreso y me acusan de ser un socialista que gasta sin reparos", agregó.

De la misma manera que durante las negociaciones sobre el precipicio fiscal --una serie de recortes de gastos y aumentos de impuestos que iban a entrar en vigencia y amenazaban con una nueva recesión--, Obama insistió en que si no hay acuerdos con los republicanos el 97% de la población padecería un aumento de impuestos, ahora insiste en que el país caerá en default porque los republicanos se niegan a elevar el techo de la deuda para poder pagar gastos ya autorizados por ellos.

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