Ese es el valor que fija la minuta de costos que el Ejecutivo elevará hoy al cuerpo legislativo. El oficialismo busca sumar a ediles radicales, peronistas y riutortistas.
La minuta de costos del Ejecutivo, que Giacomino y el secretario de Transporte, Raúl Merino, evaluaron en detalle el pasado miércoles, ingresaría hoy al cuerpo legislativo, para tomar estado parlamentario el próximo jueves. Luego recalará en la Comisión de Servicios Públicos, que preside el giacominista Gustavo Barrionuevo.
El cálculo oficial plantea llevar la tarifa de los dos pesos actuales a 2,60 pesos, lo que implicaría un ajuste del 30 por ciento. No obstante, es un hecho que casi nunca se termina aprobando lo que pide el Ejecutivo, sino bastante menos: la expectativa real apuntaría esta vez a lograr un boleto a 2,50 pesos.
El último aumento que registró el servicio fue en diciembre de 2009, cuando el cospel pasó de 1,50 peso a dos pesos, pese a que los estudios de costos municipales sugerían en aquel momento un valor de 2,30 pesos.
Trascendió que junto a sus propias evaluaciones técnicas, el Ejecutivo podría adjuntar ahora estudios realizados por las prestatarias privadas del sistema, que desde hace un par de meses vienen reclamando a viva voz un boleto a tres pesos.
Para las empresas, que por cada cospel reciben efectivamente 1,50 peso, sería insuficiente una tarifa de 2,50 pesos.
En los casi tres años que lleva de gestión, a Giacomino nunca le resultó sencillo aumentar la tarifa del transporte. Y ese escenario adverso sigue más vigente que nunca, a juzgar por su escasa presencia legislativa (tiene sólo cinco de 31 ediles) y la atomización que reina entre las demás fuerzas políticas.
La expectativa del oficialismo apunta a reflotar la mayoría de 18 votos que logró reunir para el último aumento, sumando a sus cinco votos propios los de la UCR (seis), el riutortismo (cuatro) y una voluntad más, que se especula podría provenir del PJ o bien del independiente Fernando Masucci. En el anterior aumento, acompañaron a Giacomino dos de los tres ediles peronistas.
En el giacominismo casi que dan por descontado de antemano que –igual que en diciembre pasado– no contarán con el acompañamiento de los siete ediles juecistas, ni de los cuatro vicentistas. Mucho menos de Marta Juárez, enrolada políticamente ahora en Proyecto Sur y refractaria desde siempre a aumentos en las tarifas.
Respecto a los demás bloques, se viene el tira y afloje para convencerlos de que levanten la mano para votar el aumento. En los casos de la UCR y de Eva Duarte (riutortismo), el oficialismo juega con la idea de que como esas fuerzas –a través de Ramón Mestre y Olga Riutort, respectivamente– tienen expectativas de gobernar la ciudad en 2011 no les convendría dejar que el sistema de transporte se siga degradando.
Por otro lado, casi todos los actores políticos coinciden en que los retoques tarifarios que no logren salir ahora serán inimaginables el año que viene, cuando se pondrán a jugar todas las mezquindades propias de un proceso electoral.



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