Recorrieron el litoral marítimo con personal del museo local. Revisaron una vieja estructura de hierro que se encuentra en un sector de playas vírgenes y pertenece al vapor ?Madonna del Carmen?, encallado en 1911.
Guillermo Gutiérrez, quien tiene a su cargo también un naufragio en Puerto Madryn y Nicolás Ciarlo, especialista en metales sumergidos, juntamente con el encargado del museo local ?Punta Hermengo?, Daniel Boh y Gonzalo Auriti Primavera, colaborador de la mencionada institución, durante tres días estudiaron los diversos objetos provenientes de varios siniestros náuticos sucedidos en este distrito, entre ellos el barco a vapor ?Madonna del Carmen?, encallado a principios en 1911 entre Miramar y Mar del Sud, donde parte de su caldera se encuentra actualmente sobre la playa.
Esta embarcación fue siempre objeto de muchas especulaciones, hasta de la existencia de un tesoro oculto por uno de sus marineros. Cabe señalar, que en el mencionado museo se encuentra una cadena de dicha embarcación, mientras que el ancla reposa sobre el parque de un domicilio particular.
En la oportunidad, los científicos se reunieron también con Martín Vera, director de Cultura municipal, para informarle sobre los alcances de estas tareas y un plan para los siguientes contactos, ya que las investigaciones son preliminares y se espera que continúen por un tiempo prolongado.
El programa Proas es el resultado de un convenio entre el Estado Argentino y la Unesco junto a otros países para recuperar el importante patrimonio sumergido que aún no se estudió y corre riesgo de perderse por desconocimiento, vandalismo o comercio.
Más material
Por otra parte, es importante señalar que recientemente fueron hallados varios objetos relacionados con naufragios, particularmente dos maderos unidos entre sí, ubicados cerca de la embarcación nombrada pero que no pertenecería a ésta. Se trataría del fragmento de un velero del cuál no se tenía ninguna noticia anterior.
Según data la historia, la región y el arroyo entre Miramar y Mar del Sud son conocidos desde principios del siglo XIX como ?Ballenera?, en alusión a este tipo de barcos que en aquellos tiempos se dirigían a cazar cetáceos cerca de las Islas Malvinas.
Poco tiempo después de este descubrimiento, una familia de veraneantes de Mar del Sud, trasladaron hacia el museo diversas piezas que corresponderían a otro naufragio, entre esa villa balnearia y la inhóspita Centinela del Mar.
Se trata de clavos, parte de un ancla y otros objetos de hierro que se encontraban casi irreconocibles en masas de arena y óxido. Entre el material aportado hay también fragmentos de artefactos de loza, tales como platos y otros recipientes, que han sido encontrados desde hace muchos años en aquellas playas pero su origen es desconocido, puesto que no corresponderían a naufragios registrados.
Registros gráficos
En el libro escrito sobre la historia de Miramar y su iglesia, por el Padre Massanet en el año 1922 se hace referencia a otra publicación ?Mundo Argentino?, en la que aparece una conmovedora historia vinculada al naufragio del ?Madonna del Carmen?, gracias al cual pudieron identificarse los restos, ya que no hay referencias en otros archivos sobre su ubicación. Era un pequeño buque de menos de 40 metros de largo y 238 toneladas, fabricado en 1883 por los astilleros Swan & Hunter de Newcastle, Inglaterra e impulsado por un motor a vapor. De acuerdo a los registros, llegó hasta Tierra del Fuego en 1886, llevando equipo para los lavaderos de oro, propiedad de Julius Popper, un personaje digno de una película y muy famoso por poseer un ejército propio. También por acuñar monedas sin autorización y cazar a los aborígenes Onas, aunque esta última teoría aún sigue en discusión.
De igual manera, los archivos de la aseguradora reflejaron que la embarcación seguía a flote en 1909, por lo que se hundió o encalló en 1910 ó principios de 1911.
Este siniestro hizo necesaria poco tiempo después, la instalación de la ?Baliza Punta Hermengo?.
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