Hasta ahora, Israel observó los sangrientos combates en la vecina Siria casi como un espectador, sin implicarse. Pero cuanto más se acerca el derrocamiento del presidente Bashar al-Assad, más aumentan las probabilidades de que el país se vea envuelto en el conflicto.
Con manos equivocadas se refiere sobre todo a grupos terroristas islámicos como el movimiento libanés Hezbollah o la red terrorista internacional Al-Qaeda.
"Ciertamente no queremos estar expuestos a que armas químicas caigan en manos de Hezbollah u otros grupos terroristas. Es una gran amenaza", insistió, en la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Israel quiere evitar a toda costa un escenario de este tipo. Según subrayó ayer el ministro de Defensa, Ehud Barack, es inaceptable que Hezbollah se haga con tan moderno armamento. Por eso, anunció públicamente en televisión que ha instado al ejército a prepararse para un posible ataque.
Sin embargo, un ataque militar contra Siria supondría para Israel un juego de alto riesgo con consecuencias imprevisibles. Además, en el caos de la guerra civil resulta difícil encontrar el momento adecuado para una operación de este tipo.
"No podemos iniciar ninguna acción mientras Al-Assad siga en el gobierno", dijo Ben Eliahu, durante un debate en la segunda televisión israelí. "Pero tampoco podemos esperar demasiado."
El politólogo israelí Ejal Zisser no se imagina una operación semejante en solitario, y aboga por una alianza internacional para preservar el arsenal armamentístico sirio.
"Es un problema de todos", dijo Zisser. "Especialmente a Estados Unidos, Turquía, Jordania y Rusia no les interesa que las peligrosas armas químicas caigan en manos de islamistas", sostiene. E Israel "no debería apremiar".
El derrocamiento de Al-Assad traería consigo un desequilibrio de fuerzas de enorme calado y consecuencias apenas previsibles en la región. Para Israel, sería positivo que su archirrival Irán perdiera a su principal aliado.
"La ventana iraní en el Levante se cerraría", dijo el ex jefe de las fuerzas aéreas.
Jerusalén espera la ruptura del eje Irán-Siria-Hezbollah. Pero si cae Al-Assad, Israel perdería también un vecino que, hostilidades aparte, ha procurado mantener una calma estable en la frontera común.
Ahora, Israel se prepara para el caso de un rápido desmoronamiento del régimen de Al-Assad y el consiguiente caos. Su preocupación no sólo se centra en las armas químicas, sino también en los modernos dispositivos de defensa antiaérea y los misiles tierra a tierra.
Ante las caóticas circunstancias, las armas de destrucción masiva sirias tienen un "potencial muy amenazador para el Estado de Israel", dijo el general Jossi Peled, del gobernante Likud.

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