Y en ese marco el dirigente quintelista pidió recordar una frase del ex general: “Ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos cobren conciencia de la marcha suicida que se ha promovido a través de la contaminación del medio ambiente y la dilapidación de recursos naturales, y reviertan esta marcha”. Esto es un dardo hacia la política pro minera bederista.
En estos tiempos es necesario rescatar a la memoria de todos los riojanos una fecha que es indispensable para la democracia en el País. El 24 de febrero de 1946, Juan Domingo Perón ganaba su primera elección con el 56 por ciento de los votos. A partir de ese día, los argentinos emprendíamos un nuevo camino, donde la prioridad fundamental es la justicia social, la equidad en la distribución de las riquezas, un Estado al servicio de los habitantes y una profunda defensa al medio ambiente.
La fórmula Perón-Quijano ganó las elecciones a Presidente y Vice convocadas por el gobierno militar del año 1946.
Luego de la gesta del 17 de octubre de 1945, donde el entonces depuesto Vicepresidente y Ministro de guerra del Gobierno Militar, el Coronel Perón, fue liberado de su cautiverio en la Isla Martín García, fue convocado por los propios gobernantes para calmar a la multitud que se había convocado en la “Plaza de Mayo”, frente a la casa de Gobierno, para reclamar su liberación.
Así, Perón pidió su retiro del Ejército y se lanzó a la vida política cuando tenía 50 años de edad. El gobierno militar, con el poder muy debilitado, tuvo que convocar a elecciones presidenciales para el 24 de febrero de 1946. Perón, tuvo solo cuatro meses para organizarse políticamente.
Aunque corto, el tiempo suficiente para plasmar un esquema consagrado en las urnas que le puso coto a los intereses de las corporaciones extranjeras en el país y la Argentina vio florecer las más formidables compañías de servicios públicos en manos de un Estado solidario y participativo en la generación de condiciones de igualdad, sobre todo para el pueblo trabajador.
Los ferrocarriles, los teléfonos, los hospitales, las escuelas, los caminos, la energía, el agua potable, que llegaron a los lugares más extremos, junto a un proceso económico de industrialización que cambió definitivamente la matriz productiva agro ganadera, fueron los pilares de un país que todavía está en construcción, ya que el proyecto quedó trunco por la irrupción al orden constitucional promovido y asestados desde los mismo sectores de intereses combatidos por Perón. Ellos no perdonaron la frase “combatiendo al capital”, que resuena en nuestra marcha y desde entonces están en permanente desafío cada vez que las autoridades constituidas anteponen los interese populares a los del egoísmo de sus ganancias
Pero esta apretada síntesis no sería suficiente sin señalar también la vocación que el mismo general mostrara en la década el 70 durante su exilio, por la protección del medio ambiente. “Ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional”, decía en un pronunciamiento realizado el 21 de febrero de 1972.
Como no pudo ser de otra manera, Perón también nos indicó el camino a seguir en el sutil equilibrio que tenemos el compromiso de sostener los seres humanos para la preservación de nuestros recursos naturales, poniendo límites a las ambiciones desenfrenadas del consumo por sobre los derechos irrevocables de las futuras generaciones y de los pueblos. Él ha pedido la cooperación que las corporaciones mineras trasnacionales hoy desoyen, pero sin el cual no habrá un futuro incierto para la humanidad.
Por eso, en un 24 de febrero, a 66 años de ese primer paso democrático que dábamos los justicialistas el compromiso es seguir a rajatabla los preceptos de Perón en cuento su lucha contra las corporaciones, la defensa de los recursos naturales y la preservación del medio ambiente.

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