"De lo oído contra el matrimonio igualitario hay varios fantasmas que atraviesan a la gente, sobre todo si no está preparada en el tema -explicó la sexóloga Enma Yep-. El primer fantasma es que el homosexual tiene más tendencia hacia la delincuencia. Esto se originó en los primeros estudios sobre homosexualidad, que se hicieron a principios del siglo pasado. Para hacer la muestra se buscaron a los homosexuales en las cárceles y manicomios. Entonces, las personas que trabajaron en ese momento pensaron que todos eran delincuentes o locos".
No son enfermos, no son locos y no consultan más a los psiquiatras. Conozco a psiquiatras que son homosexuales y, si tuviera que elegir, me atendería con ellos, porque son más comprensivos", planteó.
Violencia y género.
Otra afirmación que suele aparecer con cierta frecuencia ubica a las parejas del mismo sexo como más violentas que las heterosexuales. Para la profesional es muy difícil que haya parejas más violentas que las compuestas por hombres y mujeres, argumento que ató a la enorme cantidad de casos de violencia de género que se conocen a diario, algunos de los cuales terminan con la muerte de la mujer a manos de su esposo, novio o pareja.
"Es gente más tranquila, además les ha costado mucho llegar a donde llegaron y tener una pareja estable. Lo que buscan es gozar de todos los derechos civiles que se incluyen en la situación matrimonial. No hay ninguna cosa rara", reflexionó.
La sexóloga, a modo de anécdota, narró que le costó seguir el debate del Senado por lo "absurdo" de muchos de los argumentos esgrimidos contra el proyecto que finalmente se convirtió en ley.
Sobre los miedos planteados en cuanto a los efectos que tendría para los niños el hecho de criarse con padres homosexuales, Yep afirmó que quienes estudiaron los casos obtuvieron como resultado que los chicos, por lo general, tenían un mayor rendimiento escolar que el promedio; un grado más alto de comprensión, que les permitía una mejor inserción social; y, finalmente, una tasa de homosexualidad igual a la que poseen los niños criados por parejas heterosexuales.
Machis originarios.
La médica realizó, además, un repaso por la historia de la homosexualidad. "Dejando de lado a los griegos y romanos, en los pueblos originarios, desde Canadá hasta La Pampa, todos esas sociedades tenían homosexuales. Eso era natural, no cuestión de crianza", indicó.
Yep recordó que el profesor Julio Colombato, a quien había consultado sobre el tema, le había hablado de la presencia de homosexuales en los pueblos originarios. Citó además los escritos de algunos de los militares que participaron de la denominada "Campaña del Desierto", como Lucio B. Mansilla, autor del libro "Una expedición a los indios ranqueles". "Había homosexuales y, además, eran machis, porque se les atribuían dotes especiales para comunicarse con los dioses dado que tenían cualidades de ambos sexos", precisó.
"Los homosexuales de hoy son, prácticamente, todos hijos de matrimonios heterosexuales. Y no tienen cura, porque no padecen ninguna enfermedad. Es una cuestión natural y esto lo demuestra la existencia de homosexuales a lo largo de todo el continente en cada uno de los pueblos originarios", concluyó.
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